Wednesday, January 28, 2009

Echo de menos la nieve y el frío


¿Por qué soy hija del maltrato? ¿Por qué no sé disfrutar la vida con menos melancolía y menos amor a lo difícil?

Echo de menos New York. Veo nevar y quiero estar allí. Veo caer en la helada escarcha sobre los rostros de los locutores de la TV -y deseo sentir esa frescura. Me dicen que el frío es espantoso - y no me atemorizo. Me comentan la suerte que tengo de estar en Miami cogiendo sol y un clima perfecto -y me da pena no estar en New York compartiendo suerte con los que se hielan. Echo de menos las durezas de mi ciudad, lo gris, lo que me impulso a moverme con más energía porque me cuesta más trabajos. Echo de menos esa cotidianidad, la que a veces es sin duda demasiado solitaria, casi sin amigos, con muy poca familia, muy envuelta en mi misma allá arriba en ese piso 20 en el medio de Manhattan --pero sin muchos sobresaltos y con una rutina que me place y me calma.

El año pasado fue igual cuando me quede en Miami 2 meses en esta misma epoca. Y este año es peor, porque veo que la ciudad con sus cielos azules, sus nubes preciosas y sus palmeras verdes bellas, me induce a tener menos disciplina. A ser más 'dejada'. A ser mucho más haragana. A querer leer y leer y leer -y no moverme de la cama. Ciudad ancha, extensa, más bien chata (excepto la línea mágica del downtown y sus puentes y rascacielos) que a todos sus habitantes los induce a comer comida cubana, con gula y total abandono, casi todos los días ---¡lo que en New York hago quizás 1 vez al mes! --y que si viviera aquí acabaría conmigo.

Hoy comí sushi ¡y me hizo tan feliz! Y me encantó verlo tan familiar y cortadito tan lindo en el plato. Es verdad que siento dejar a la familia, a los amigos, a la cubanía que llevamos adentro todos, pero ya New York me llama con demasiada intensidad.

Y como soy mujer que excusa siempre al amante difícil --pronto estaré allí.

Friday, January 23, 2009

Un gran llanto colectivo


Es muy curioso, pero 'siento' que en relación a Cuba, muchas cosas están cambiando. Y no me refiero a la situación política en la isla, ni la situación política internacional ---sino a algo mucho más sutil, más humano, provocado quizás por el paso del tiempo --y por una especie de enorme cansancio colectivo que nos hace perder el rencor --y comenzar a perdonar --y a entendernos mejor

Les comento esto porque en un intercambio de emails que de cuando en cuando mantengo con un conocido intelectual cubano residente en la isla, le hablé de la próxima película de mi hermano (Paraíso, de León Ichaso) y usé estas frases: "La pelicula es bellisima...muy humana...con una belleza visual impresionante...un Miami muy diferente....dá ganas de llorar porque es como un gran llanto colectivo...un gran por qué sin recriminaciones¨."

Y el señor -ya mayor, amigo de mi papá, quien por años se ha quedado allí en la isla, trabajando- me contestó al instante:

"No imaginan cuantas veces lloro esos mismos llantos...¡Cuánta solidaridad en el dolor! Nunca la Historiá pagará esta deuda con todos. Créanme que los de esta orilla, también inundamos ese río"

Y todo esto, que nos sale del alma, de un lado y de otro, es lo que me hace pensar que ya todo el mundo está cansado de odiar, de recriminar, de sentir rencor...y que 'los de allá' comprenden que NO HA HABIDO RAZON ALGUNA PARA QUE TODOS SUFRIERAMOS TANTO EN ESTOS 50 AÑOS!..y no había necesidad de destruir Cuba y causar miles de muertos para llegar a un punto cero en que nada se ha logrado, ni nada se ha resuelto. Y este hombre hasta habla de que 'la Historia nunca pagará esta deuda'....¿Será que al cumplirse estos 50 años de sufrimientos ya nadie quiere seguir 'presos' del mismo destino?

Yo misma -que tan estricta he sido siempre en todo lo que tenga que ver con las 2 Cubas- pienso que no me quedan más fuerzas....no me quedan más deseos de pelear y luchar. ¡Que estoy demasiado cansada de que Fidel Castro decida todo lo que pasa en mi vida desde hace 50 años! ..Y es posible que muchos de la otra orilla sientan lo mismo.

¿O soy demasiado 'naive' y debo mantener la guarda en alto?

Tuesday, January 20, 2009

Miami del Corazón



Estoy de nuevo en Miami pasando unas semanas. Y lo más interesante de esta estancia lejos de mi casa y de mi 'habitat' en New York es que aquí estoy emocionalmente habitando una mini-Cuba. Una mini-Habana que nadie tiene que ver 'físicamente' con La Habana, pero donde podemos imaginarla y sentirla. Un lugar donde paso a paso encuentro una sensación de 'familiaridad' que me agrada por ser muy cálida y amable.

Sigo prefiriendo vivir en New York, donde es imposible aburrirse y donde la ciudad me 'empuja' a hacer cosas y por osmosis me llena de energía y de deseos de conocer más y más --pero en Miami todo es más sencillo, más 'acaramelado' --y en las calles a veces me sorprende como de pronto se siente un divino olor a ajo y a mojo criollo que viene de un restaurante cubano, a veces del tamaño de un estrecho pasillo, el que se llena de gente tomando café y comiendo pan con lechón.

Igual que me encanta hablar en español tan pronto el avión aterriza en esta ciudad, donde no se me ocurre ni por un solo segundo hablar en inglés. Y volver a visitar los lugares donde vivimos cuando llegamos al exilio hace 40 y tantos años, como quien visita un pasado donde aprendimos a pasar trabajos, casi hasta hambre y a enfrentar tantas necesidades y tantos problemas que hoy en día nos parecerían imposibles de superar y tolerar....Igual que me gusta el observar con curiosidad y cariño a los 'personajes' cubanos que aquí habitan, especialmente los viejitos almidonados y planchados y con enorme dignidad, que me inspiran tanta ternura...Y otros cubanos que parecen ser caricaturas ambulantes 'de la cubanía', los que gesticulan mucho y hablan gritando, usando a veces esa bravuconería tan nuestra, pero siempre muy 'queridos' (como dicen los colombianos) --porque de alguna forma u otra son como posibles mil versiones de nosotros mismos.

También me gusta tener cerca a mis primos -especialmente a mi prima Purita, la matriarca de la familia- y los hijos de mis primos, y a los nietos de mis primos. Una nueva generación nacida aquí, muy bella, muy llena de juventud, pero que desafortunadamente a veces se 'pierde' el conocer la magia de lo que es ser 'cubanos'. Y me encanta tener cerca a mis buenas amigas de toda la vida. Con las que compartía tantos sueños de niña y de jovencita --¡incluso cosas locas como casarnos un día con el Príncipe Azul o al menos con un Lord Inglés al estilo de las novelas de Corín Tellado! - y con las que he compartido tantos momentos importantes de mi vida.

Y me encanta poder ir a ver a mi tía Pura, la única hermana de mami que vive, con sus 98 años y el cutis maravilloso, de una mujer de 30. Sí....Miami es muy dulce en todos estos sentidos. Y en mi universo de mujer curiosa que adora los símbolos, nada tiene que ver con la ciudad bellísima y trendy que se alza junto al mar.

Saturday, January 10, 2009

El placer de estar en casa







Ayer le comenté a mi amigo Mariano por email que estaba a punto irme a Miami ¡por un mes! --y que de pronto me sentía un poco temerosa de dejar mi apartamento, mi ciudad, mi 'cuevita' --y sin muchos deseos de ir. Y su respuesta -dicha sin el menor deseo de 'ofender'- me dejó un poco sorprendida: "sí", me escribió "esas son cosas de la vejez. de cuando nos hacemos mayores".

¿Vejez?...¿Mayores?...

Ahora me da risa lo sucedido, pero en el momento que leí su email me sentí rarísima. No me sentí ofendida, sino sorprendida, porque jamás hubiera atribuído mis miedos a dejar mi casa ¡a mi acumulación de cumpleaños! ¿Vejez yo? ¡Qué locura! Tendré otros síntomas físicos de mi 'madurez', como comienzos de artritis, el que cada día veo peor de cerca y de lejos, que me duele la espalda, etc, etc...pero nunca cosas relacionadas a mi carácter, el que siempre he considerado muy joven y moderno.

¡Pero quizás Mariano tenga razón! Cada día me gusta más mi casa --y no deseo salir mucho de ella. Me encanta mi apartamento neoyorquino, donde he vivido 30 años, el que me se de memoria hasta con las luces apagadas, y donde viven junto a mi los recuerdos de toda mi vida.

Las fotos de Cuba, los libros, los cuadros, los adornos, los portarretratos, los albumes de recuerdos, mi ropa, mi computadora, mis cámaras, mis vajillas, mi colección de botellas de perfume antiguas -además de los rincones donde por años han estado ocurrieron los cumpleaños, las Nochebuenas, las reuniones familiares --y mis cientos de 'tarecos'...¡toda mi existencia en este planeta! Y de cierta forma mi cotidianidad y ese semi-caos de objetos (soy amante de tener muchas cosas a mi alrededor y rodearme de símbolos y cosas que me dan placer) me hace sentir protegida, arropada --¡a salvo!

Desde que murió mami -hace 1 año, después de vivir a 1 manzana de mi casa por 30 años- siento todavía más esa necesidad de estar en mi casa. Y no solo estar en mi casa, sino estar 'sola' en mi casa, lo que es aún mejor. De refugiarme con la TV ,con las peliculas en videos, con mis libros y con mi computadora, donde trabajo lo que parece a veces ¡sin cesar! --escribiendo mis artículos, mi blog...Escribiendo y escribiendo...algo que me ayuda, me gusta, me acompaña....Y así me paso horas en mi casa...interrumpidas por una caminata diaria a Rockefeller Center (20 manzanas , 10 de ida y 10 de vuelta)...y por llamadas telefónicas de negocios ---y también a mi hermano León, a mi hija, a Mariano, a algunas amistades...y punto. Y así día tras día, rota la rutina por un viaje de vez en cuando, pero nunca más de 10 días fuera...¡y de regreso a mi palomar de cristal, en ese piso 20 que me hace sentir muy lejos del pie de calle y de la realidad!

Una reciente estadística precisamente dice que en New York 1 de cada 2 viviendas las ocupan 'personas solas' --¡de las que más de un 90% no padecen de depresión, ni de una sola gota de soledad, ni tristeza! ¡Solos y con vidas felices! Somos la ciudad donde los que estamos sin pareja --¡nos sentimos menos solos que en ningun otro lugar de la Tierra! ¿No les parece esto muy interesante? Y es verdad, porque soy ejemplo de ello.

Y quizás por eso ahora comprendo a mi madre cuando me decía que cada día le gustaba menos salir de su casa. Y cuando se le hablaba de hacer un viaje me decía "¡A mi de aqui no me saca nadie!" o "Qué se me ha perdido a mi allí?". Yo espero ser menos 'radical' pues cuando salgo o viajo --siempre la paso muy bien y me encanta aprender cosas nuevas a cada momento.

Pero es 'el arranque' el que se me hace difícil --cada día más difícil. Es que quizás me pregunte..."¿Y qué se me ha perdido a mi fuera de mi casa con lo bien que la paso aquí?"

Thursday, January 8, 2009

Havana



Living in Havana since birth had made me too familiar with its beauty.

I took for granted its magnificent architecture, its ornate centuries old palaces, the magnificent churches and colonial buildings, the beautiful boulevards and its old fashioned sidewalk cafes, the salty mist of the Caribbean, as it furiously blasted against the old walls, the wide arcades filled with the most amusing street vendors, the intoxicating smells of Jasmine and Ylang-Ylang, its History, its charm, its never ending rhythm....

Havana was ‘my city’ and --like most of us ‘habaneros’-- I felt I owned it a

The city was a fascinating mix of our deeply rooted European influence, which was ‘alive’ in every turn of the winding streets of Old Havana, infused with a wonderful feeling of tradition and hard work --hand in hand with the modern city that grew next to the water, happy, tall, bright, sensual and filled with the unmistakable images of a tropical vibrant metropolis.

Havana was my mother’s ‘territory’ and she showed me every corner and everyone of its magic sites. Never a person to enjoy ‘the country’, she always was the consumate ‘city-girl’ and instilled in me an endless love for sophisticated big cities, always ready to be discovered.

The rest of Cuba and its landscapes were my father’s obsession. ‘His’ is the memory of the Sunday outings he insisted on taking us on when we were growing up, many of which I detested, since I would get violently car-sick, and my mother obviously disliked them as much as I did. Somehow, with the typical insolence of the very young, I was jaded and bored by so much "tropic", so much "greenery" and so "many stunning-white-sand-like-sugar beaches".

No, Cuba was not important to me when I was an adolescent ---because Paris was the city of my dreams! I dreamed of living in Paris --and had memorized the entire Michelin Guide, knowing by heart every corner of the Louvre Museum, and the location of the Nike of Samothrace ---and that of the Venus of Milo, at the end of a narrow corridor. Cuba did not interested me that much, because -I then believed- it had no mystery to offer me.

For a teenager raised on dreams for a scintillating future, fascinated by American movies and rock&roll, there was nothing exciting about the sensual swaying of old cobblestone streets, or the grayish baroque façades of Old Havana. A million of my steps were all over my city. I had walked it many times and knew by heart its twists and turns. And although it was my warm and familial coccoon, I had always wanted to fly away to the ‘allure’ of the foreign.

After all, I lived there, I was born and raised there; and beyond the travels and the adventures --whenever I returned from the exotic jaunts of my dreams-- Havana would be there. Undisturbed, filled with warmth --always welcoming. And I would live there forever! Hence, what was there to dream about?

Little did I know.

Tuesday, January 6, 2009

Mi vecino Emilio




Mi imaginación siempre ha sido una aliada perfecta, aunque a veces traicionera. Y por ella, a los 14 años de edad (como ilustra la foto de este post) me enamoré perdidamente de un vecino mío que me doblaba la edad.

Amor platónico por supuesto, a base de miradas y gestos, los que siempre me han parecido más eróticos que los amores de verdad, pues encierran una divina carga de imaginación y de voluptuosidad que la realidad raramente alcanza.

Emilio y yo nos mirábamos todos los días de lunes a viernes cuando yo esperaba el ómnibus del colegio Ursulinas. Nos acabábamos de mudar de nuestra casa de Miramar al Vedado y yo me paraba por las mañanas frente a la entrada del edificio, muy mona, con mi uniforme planchado y limpio, mi cola de caballo y mis libros ‘en la mano’ (ya que a esa edad nadie llevaba una infantil maleta) –y a los pocos minutos Emilio, alto, con pelo oscuro, vestido siempre de traje y una cara cuadrada muy sexy (me encantan los hombres con la quijada fuerte) salía de su casa, sacaba su Chevrolet azul de 2 tonos del garage, daba marcha atrás, hacía un corte en la mitad de la calle - y antes de seguir camino viraba la cara hacia la entrada de mi edificio ¡y me miraba fijamente por unos segundos!

Y aunque llevaba gafas de sol, era obvio que era una mirada interesadísima, profunda, lenta, que me dejaba soñando al instante con él -¡hasta que horas más tarde, después del almuerzo –yo esperaba de nuevo la guagua del colegio en el mismo lugar y Emilio regresaba a su trabajo, sacando el auto, enfilando la calle -¡y la mirada de nuevo me dejaba temblando de emoción!

Y no crean que era una mirada sin importancia, o exagerada por mí en mi imaginación de adolescente enamorada del amor, sino una mirada ¡larguísima! en que debe haber puesto en ese momento los frenos del auto para poder mantenerla tanto tiempo.

De ventanilla a puerta de edificio…Unos 15 pies de distancia…Cara a cara…El con gafas, yo sin ellas…¡Un momento que todavía me eriza cuando lo recuerdo!

Como era algo que me emocionaba tanto, provocando que jamás faltara al colegio y que en los fines de semana contara las horas para que llegara el lunes por la mañana -¡y mis encuentros con Emilio! –le conté mi aventura a mis vecinas Isabel y Magaly Campins, desde cuyo balcón en el cuarto piso había una vista fabulosa de la casa de Emilio y donde nos pasábamos largas horas mirándola, chequeando cuál era su cuarto (¡frente por frente a nuestro balcón!) y averiguando todo sobre su vida, incluyendo su nombre, el que sacamos de la Guía Social porque el apellido de la familia lo averiguamos a través del encargado del edificio. Aquel era como un ‘balcón indiscreto’ desde donde nos divertíamos muchísimo -y aunque Magaly iba a la universidad y no tenía mucho tiempo –Isabel no trabajaba y la vigilancia de la casa de Emilio y las idas y venidas de él y de sus padres (a quienes Magaly los ‘bautizó’ como Suegrito y Suegrita) se hizo parte de su rutina, y pasaba largas horas en su puesto de observación.

“Suegrito llegó con Suegrita y Emilio conversó con ellos en el portal”…”Emilio salió en la noche y llevaba un traje nuevo”…”Suegrita llegó en un taxi, con una muchacha rubia y cargada de paquetes”…Los “partes” eran diarios, complementando mis encuentros (dos veces al día, 10 veces a la semana) con los ojos de Emilio. Por lo que pronto decidí que aquello tenía que avanzar un nuevo escalón. ¡Y asi fue que comencé a escribirle cartas diarias al misterioso Emilio, el que ‘con ojos acerados y expresión enigmática’ era un hombre salido de las novelas de Corín Tellado!

No, no eran cartas de amor, ni nada por el estilo. ¡Por Dios, qué ridículo hubiera sido eso!...Eran cartas divertidas, muy simpáticas, de muchacha un tanto irreverente aunque sofisticada, en que le contaba cosas que me sucedían, gente que conocía, le comentaba libros, películas -y sólo una vez le dije que yo era una persona que sabía todo sobre su vida -y nada más. ¡Emilio era mi nueva audiencia, sustituyendo a las niñas cautivas del ómnibus de Bartolo y Cuca que nos llevaba a las Dominicas Americanas y a quien yo les hacía grandes cuentos!

Recuerdo que en el F.W.Woolworth de la calle 23 compré un papel de cartas americano de la marca Crane que era un ‘block’ de papeles en colores pasteles y sobres a juego -y día a día le enviaba una carta rosada, una azúl cielo, una amarilla, una verdecita, etc, etc. Y como el cartero entregaba la correspondencia a la hora del almuerzo, yo muchas veces lo veía desde el balcón de las Campins, sentado en su portal muy cómodo ¡y leyendo mis cartas, las que reconocía por el papel rosado o azul en el que las escribía!

Magaly e Isabel estaban disfrutando muchísimo mi romance imaginario y me ‘aupaban’ para que me atreviera a más y más, lo que me hace gracia porque hay que pensar que eran dos mujeres hechas y derechas ¡y yo era apenas una chiquilla de 14 años! Pero así y todo las tres comentábamos diariamente el progreso del ‘romance’ -y planeábamos los nuevos pasos a seguir en mi conquista de Emilio. Fue así que se decidió reclutar a mami en el plan y después de encontrar –en la guía telefónica- el teléfono de la familia -¡mami, a quien toda la historia le hacía mucha gracia, lo llamó por teléfono una tarde!

Una idea fatal. Porque aunque mami le dijo que ella era la que le escribía las cartas, las que él admitió le “entretenían mucho”, Emilio no hizo ningún esfuerzo por hablar un poco más o tratar de conocerme. Mami –ante la pasividad que encontró- le preguntó si quería que le siguiera escribiendo, a lo que él dijo que “si”. Pero cuando mami se despidió, él lo hizo sin comentar nada simpático y con un “adiós” sin pena ni gloria. ¡La cara de mami cuando colgó el teléfono era ‘un poema’ y a mi se me cayó el alma a los pies!

“No me gusta la voz que tiene”- me dijo un poco alicaída al colgar- “Es como un poco de pito…Suena un poco bobo…”

“¿Y no te dijo que me quería conocer?”- pregunté muy decepcionada

“No, nada de eso…Mira Mari, mejor es que te olvides de esto …y no le escribas más”

Piensen que yo tenía 14 años y mi madre me trataba como a una adulta, sin regañarme para nada ante la absoluta locura que estaba ocurriendo. Así fue siempre conmigo y por eso nunca la engañé, ni le hice pasar grandes dolores de cabeza en la vida. Y es que cuando le había contado todo lo de Emilio, las miradas, las cartas, etc. le pareció muy simpático -y cuando lo fue a llamar hasta me dijo “Si te invita a salir, ya te veo entrar con tu nuevo vestido de raso azúl en una gran fiesta”...¡Una demencia total!...¿verdad que si?....Pero algo que yo encontraba muy natural, pues mi madre siempre fue -dentro de una crianza muy conservadora- una mujer muy moderna en su forma de darme libertad y confianza -y nunca me decía “no hagas esto”, o “no hagas aquello”, excepto montar a a caballo y cuidarme los dientes cuando patinaba porque “ya son tuyos”.

Con la “Operación Emilio” muy desinflada y necesitando una medida drástica, Isabel y Magaly se pusieron a pensar cuál sería la mejor manera de conocerlo con naturalidad y sin que sospechara que yo era “la de las cartas”. Y decidimos que como Suegrita se arreglaba las uñas en la peluquería del barrio –la cual también podíamos espiar desde el ‘balcón indiscreto’- yo debía de coincidir con ella en la peluquería y sacarle conversación. ¡Y así lo hice!

Un sábado al mediodía Isabel dio la voz de alarma “¡Acaba en entrar en la peluquería!” y yo corrí a ella, sentándome en la mesa de la manicurista que estaba al lado de Suegrita. Y tal como lo planeamos, entablé conversación con ella y le celebré unos palitos chinos que llevaba en el pelo, con el que aseguraba el moño que siempre usaba –y pronto estábamos conversando como íntimas amigas. Cuando le dije el apellido de mi familia se sonrió y me dijo que su marido leía los artículos de mi Tio Paco en el Diario de la Marina y cuando terminamos de hacernos las uñas de pronto me dijo que la acompañara a su casa, que me iba a regalar un par de los palitos que usaba en el pelo, pues tenía muchos de ellos. ¡Yo me quedé en una pieza y no podía creer lo que escuchaba! Y así fue que caminamos juntas a la casa (¡bajo las miradas asombradas de Magaly e Isabel que estaban practicamente cayéndose del balcón!) -y pronto me vi entrando por la misma puerta por donde salía Emilio todas las mañanas -¡el que además me encontré en carne y hueso sentado en el portal junto a su padre leyendo el periódico!

En ese mismo momento en mi casa, Sabina nuestra cocinera (quien también sabía lo del romance platónico y estaba más brava conmigo que mami) mientras limpiaba las persianas miró a la casa de Emilio -¡y dio un grito cuando me vio sentada en un sillón de mimbre junto a toda la familia!

“Señora Antonia…¡la niña está en casa de Emilio!...Corra…¡venga a ver esto!”

Mami siempre me decía que años después recordaba aquella visión, en que no podía creer sus ojos. Lo mismo que Magaly e Isabel. Pero yo -enfrentada a la realidad- me sentía fatal.

¡Que tristeza!....¡Qué anticlimax más terrible!...Es que Emilio tenía una voz atiplada, finita, horrorosa ¡y además era muy afeminado! ¡Todo lo contrario a la imagen viril, de quijada cuadrada y barba cerrada que proyectaba! Y cuando me ví sentada en aquel portal, Suegrita contándoles que era sobrina de Paco Ichaso, etc, etc. y empeñada en que me quedara a almorzar con ellos, me quería morir porque comprendí que el gran romance platónico había terminado. ¡Y mi vida cotidiana había perdido una gran ilusión! Una infatuación imaginaria que me había mantenido divertida -y locamente enamorada del amor- por casi un año –y en cuestión de segundos había terminado.

Lo peor fue contarle la verdad a Isabel y a Magaly, que sufrieron una gran desilusión. Porque en el caso de mami, después ella misma me confesó que cuando lo había llamado le había parecido muy extraño, con una voz muy poco masculina, pero que no me lo había querido decir para no desilusionarme. A los pocos meses, terminada ya la vigilancia colectiva -y aburridísima mientras esperaba la guagua del colegio -¡pues ahora Emilio siempre me saludaba con la mano al pasar, lo que ya no me importaba para nada y casi me molestaba!- lo ví salir una noche con un amigo que lo vino a buscar -¡y era obvio que nuestras sospechas eran ciertas porque el altísimo y muy guapo chico era obviamente ‘gay’!

Una sola pregunta quedó sin contestar: ¿Se habrá enterado alguna vez que yo era la autora de las cartas? No sé. Pero el mismo día que lo conocí la correspondencia terminó para siempre -y boté a la basura los papeles pasteles verde claros que me quedaban sin usar en el “block” de Crane’s.

Años más tarde –ya en el exilio- me contaron que Emilio había salido del “closet” y vivía felizmente –¡no lejos de mí!- en la ciudad de Nueva York.

Friday, January 2, 2009

Marcadas por el recuerdo --¿hasta cuándo?


Cuba. Siempre Cuba. Y en estos días del llamado '50 Aniversario' aún más.

Hoy estaba viendo la TV de España y de pronto me doy cuenta que están dando -en directo- el discurso (dicho con una voz y entonación de locutor cursi de los años 50) de Raúl Castro en Santiago de Cuba. Y le juro que me dieron ganas de vomitar.

Y no fue por Raúl Castro en sí, quien para los cubanos nunca ha 'significado' nada especial, ni para bien, ni para mal, considerándolo siempre un personaje siniestro pero de un segundo plano. Sino por el hecho de que la locutora lo llamaba ¨ël Presidente de Cuba¨ --y porque el discurso se me clavó como un 'dejá vu' demasiado doloroso y cansado. Un discurso ridículo, antiguo, repetitivo, absurdo...

¡Dios mío, qué pena me dan los que viven en la isla y cómo 3 generaciones de cubanos han visto sus vidas frustrarse, sin poder protestar ni decir lo que quieren! ¡Qué crueldad todo lo sucedido!

¿Y cómo es posible que el mundo haya visto 50 años de esto --50 años de esta decadencia sin ton ni son- y no se den cuenta de que es inaceptable en un mundo moderno? ¿Una dinastía de hermano a hermano, pasándose un país de mano en mano?

Cuando terminó el discurso, el que oí con verdadera molestia, exactamente como me ocurría cuando en Cuba hablaba Fidel horas y horas --y a mi y a mi madre se nos 'reventaba' el hígado de oir tantas mentiras, las que mezcladas con semi-verdades, eran todavía más cínicas y causaban aún más impotencia --me di cuenta que estoy tan enormemente cansada -tan enormemente agotada- de sufrir por Cuba. De llorar por Cuba. De pelear por Cuba. De trabajar por Cuba. De sacrificarme por Cuba. De que me den rabietas por Cuba. De insultar y que me insulten por Cuba. De darle tanto a Cuba.

¿Será posible que mi vida pueda ser diferente este año?...¿Podrán estos 50 años tan marcados por Cuba, comenzar un momento en que puedo ver a Cuba bajo otro prisma? ¿Con más calma y distancia?...¿O todo quedará igual?

Recuerdo perfectamente el 1 de Enero de 1959. Y todo lo que pasó. Lo recuerdo segundo a segundo. Sobresalto a sobresalto. Pregunta a pregunta. Miedo a miedo. Era muy jovencita, pero aquello nos maduró a todos al instante --y en vez de 13 tenìamos 23...Y en vez de 10 teníamos 20...Y todo ocurrió rapidísimo, de una noche a la otra, como una cámara en triple velocidad...Fue una marca indeleble. Como el hierro caliente con que queman la piel a los toros. Y hasta el día de hoy -tal como expresa mi nuevo cuadro de Ariel Tejera- la vida de los cubanos es un 'One Way' al recuerdo, a la nostalgia, a esa isla que cada día se nos desbarata y se nos aleja más --pero aún así sigue viva. Aunque protestemos a veces y quisiéramos aminorar su recuerdo.

Cuba, la que desde los satélites podemos verla rara en medio del mar, como un impresionante caimán casi humano. ¡Como una tierra/animal que está viva, que se retuerce y se mueve! Con esa forma salvaje y surrealista --¡diferente a otras islas del mundo!

Isla que vive quemada a fondo en cada pedacito de mi piel.

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Nota: Esta imagen de Cuba desde un satélite es impresionante:
http://www.netssa.com/cuba_satelite.html

Wednesday, December 31, 2008

The Luck of Some...


I remember the moment when beautiful Princess Yasmin Aga Khan (whom I had interviewed many times, and happens to be Rita Hayworth's daughter with prince Aly Khan) told me point blank:

"Being happy in LOVE is just a question of good luck. Nothing else matters...Beauty, money, talent...nothing matters!...Either you are lucky at it...Or you are not. And whatever one does to try to change this is totally useless"

I thought at the time that she was probably talking out of her own unfortunate personal experiences --and maybe a bit embittered and radical about all that had to do with ...LOVE...But as years have gone by, and as I have met countless horribly unpleasant, dumb and unatractive people who have enjoyed amazing happiness in LOVE --her words have come back to haunt me many, many times.

How in the world these people reached these peaks of happiness???...They are usually highly unatractive either phisically and/or in character and personality...They are mostly ugly, insensitive, sort of dumb, totally lacking wit, style or any special talents...But LOVE is always at their side!...They must be blessed with amazing good luck for sure, since any other explanation does not fit the bill.

As the Spanish proverb says: "La suerte de la fea la bonita la desea" and it must be true since most of the pretty women I know are not as lucky in LOVE as one would think they would be. And some horrendous ones, in looks as well as in personality, live in paradise and their men just adore them!

Case in point: Some years ago, when I was very good friends with many famous celebrities (and for some reason went out with them all the time)I was invited to a high/power brunch at New York's Metropolitan Club, hosted by this well known Manhattan doctor and his wife, in honor of my (then) good friends Placido and Marta Domingo. Since I arrived early at the elegant club, I went into the Ladies Room to check out my makeup, etc., and was surprised to see that the bathroom attendant was a Latin woman who looked quite unkempt and even dirty. How in the world they had hired this woman in such a 'chi-chi' place?...I mention this because that club is a very prestigious and 'aristocratic' one --and as I put on some lipstick my eyes darted to the appalling bathroom attendant, this woman dressed in a stained black dress (the hem was undone and hanging on one side)-and wearing very worn out black heels, which were in need of lifts and a good cleaning. It was quite a sight!...And when I was about to leave, give her a dollar tip, as is the custom...she quickly smiled at me, and left the bathroom.

Of course this horror of a woman (I am not exagerating at all) turned out to be the wife of the famous doctor (a very handsome tall, white haired man!) and the hostess of the elegant brunch!!...How embarassing would have been if I had given her the dollar tip!...And to top it all, during the dessert toast, to make things even more amazing, the elegant doctor told Placido how lucky they both were of having married such magnificent and great Latin women!

I almost cracked up --and never forgot that moment. It felt like a joke...The woman being toasted as 'magnificent' even had offensive table manners and at the end of the meal used a toothpick (WHERE did she find it, since there were definitely no toothpicks at the Metropolitan Club?)....I was floored. And to this day that image comes to my mind everytime I wonder about the many mysteries of LOVE and LUCK.

Yes, this is the way it seems to be. Luck might even be pre/determined...Who knows?...But it definitely works like clockwork when it comes to LOVE...Just look around and check it out! You will see how true it is!

Monday, December 29, 2008

Navidades en New York





¡No debo ser tan poco agradecida y olvidar mi querida ciudad de New York a la hora de recordar las Navidades!

Es una época maravillosa en esta ciudad donde he vivido mucho más años de los que viví en mi querida La Habana. He vivido incluso en el mismo apartamento 33 años --¡muchos más de los que viví en mi ciudad natal! Y esto todavía me parece algo surrealista y muestra de que no me gusta que cambien las cosas.

Y debo decirles que fue en New York donde -poco a poco. volví a sentir una nueva alegría navideña (¡aunque nunca con el entusiasmo e inocencia que sentía en Cuba!) ---y una vez más le debo estos recuerdos a mi madre, quien aquí recuperó su amor por las Navidades ---y después al nacimiento de mi hija.

New York, con sus bellas decoraciones de Navidad, sus luces, su árbol gigante en Rockefeller Center y su luminosidad multicolor es preciosa a partir de finales de Noviembre, cuando comienza a celebrar la Navidad y las tiendas abren todas las noches y la gente camina con más firmeza, también llenas de bolsas y paquetes. Y si nieva y hay mucho frío ¡mejor aún!---Un ambiente como en las películas...¡Unico!...Y todo esto marca el estado de ánimo y nos alegra mucho interiormente, aun sin darnos cuenta.

Para mi -durante muchos años -especialmente mientras mis padres estuvieron vivos- la Navidad neoyorquina es el momento de dar en mi casa una gran y deliciosa comida de Nochebuena 'a la cubana' con familiares y amigos. De poner un arbolito natural enorme y precioso con adornos en rosa, plata y oro que hemos ido acumulando a través de 33 años (¡arbolito que desde que mi hija era pequeñita, MC y yo lo decoramos mientras oímos música de Navidad de Andy Williams!) ---además de poner sobre una mesa el Nacimiento con figuras que a través de los años hemos ido comprando en los quioscos de Navidad (una experiencia que varias veces hemos disfrutado) en la Plaza Mayor de Madrid. Para ese arbolito hace muchos años mami nos hizo lazos y unas bolas de cristal transparente que adornó con flores --y ahora son mis mejores 'reliquias' de su entusiasmo, porque recuerdo que se ofreció a hacerlas y le quedaron preciosas. Cuando murió papi compramos una bola victoriana, que es una pequeña figura de Santa Claus --¡la que se le parece mucho y ahí lo tenemos colgado del árbol! A mami todavía no le hemos encontrado su adorno, pero siempre me gusta ver la muñequita de madera que mi amiga Viviane me compró en un mercado de Navidad de Viena --y las de porcelana antigua con borlas de seda que me regaló Panchito Plá. Son cosas pequeñas, sin gran importancia, pero que le dan al árbol 'historia' y recuerdos. Ý algún día pasarán a mi hija y 'su' árbol de Navidad.

Es que crear tradiciones para ella ha sido lo que tanto yo como mis padres hemos querido hacer e estas fechas. Y lo hemos conseguido.

Mi hija es una pura cubana en cuestiones de Navidad. Con su toque español y su toque americano, pero cubanísima. Le encanta la comida cubana, los frijoles negros y el arroz, la yuca --y ver como preparo año tras año la bandeja de turrones colocados (en una fuente de cristal con motivos navideños regalo de mi inolvidable amigo Alberto) en trozos rectos formando como un círculo ¡tal como hacía mi madre en Cuba! Turrones que a veces ni se comen, pero que no pueden faltar a la hora de los postres y a veces incluso los compramos en España si estamos por allí los días antes de Nochebuena. Lo mismo con el mantel, la vajilla de Spode de Navidad (que nos regaló Chuchú y hemos ido aumentando año tras año), las fuentes de servir de cristal rojo que solo uso en esas fiestas. Todo lo preparamos con cuidado, con tiempo y esa noche de Nochebuena la casa se ve preciosa -y el olor a ajo y a naranja agria y a mojo es el imprescindible toque final. Una vez mi amigo Roy me dijo al entrar que mi casa 'olía a fiesta y a familia'....y aquello me encantó viniendo de un americano 'wasp' que la pasaba divino entre nosotros. El año pasado mami acababa de morir unos dias antes -el 17- y no tuvimos ni arbolito ni Nochebuena, pero este año celebramos con la familia de Steve, el marido de mi hija --y poco a poco va regresando el espíritu que mami adoraba.

Los regalos también son tradición. MC compra papeles de Navidad -con un color y un estilo distinto cada año, todo muy 'stylish'- y cuando ya el árbol está listo, una noche va a mi casa y pasa horas envolviendo con lazos y adornos preciosos los muchos regalos que nos gusta hacer. ¡Mientras más regalos mejor! Igual que cocina un flan de sueño, hace una tortilla de patatas a la española que es la mejor que probado, y trabaja tanto como antes trabajábamos mi madre y yo en esas fechas --¡en que nadie puede ayudarnos y quitarnos ese placer!

Igual que cuando mi padre vivía y MC era pequeñita --¡nunca olvidaré verlo llegar a casa a las 5am cargando bolsas y jabas de regalos de la niña que guardábamos en su casa! regalos que a veces le tomaban hacer 2 o 3 viajes caminando esa cuadra que separaba su apartamento del nuestro --y muchos de los cuales él había comprado, siguiendo paso a paso la enorme lista de cosas (¡todas las muñecas Barbie del universo!) que la niña le había pedido a Santa Claus...Papi adoraba a esa nieta suya --y entre él y mami le dieron el mejor regalo del mundo: haber conocido el amor y el cuidado de dos abuelos maravillosos que la quisieron con locura.

Sí, las Navidades en New York también han sido inolvidables y muy cálidas. Diferentes a las de Cuba --pero también llenas del cariño de mi familia y mis buenos amigos. ¡Y eso vale tanto!

Tuesday, December 23, 2008

Navidades en La Habana







En estas fechas recuerdo más que nunca los días de las fechas simbólicas.

Especialmente las Nochebuenas en familia --y la del 1958, cuando la nuestra se reunió por última vez en la vida, en casa de mi tía Fela.

Tradiciones que después se perdieron --un día las rescatamos donde quiera que estuviéramos viviendo --y ahora las recreamos, como una representación transplantada de un clásico inimitable, aunque nos falta la raiz.

Recuerdo vivamente el ambiente casi eléctrico de las calles de La Habana, especialmente alrededor de Galiano y San Rafael, el Capitolio y el Parque Central, en los días de Navidad. Miles de luces de colores a nuestro alrededor, el divino olor a pan con lechón asado en vendutas callejeras, ventas de juguetes por todas partes, y un ir y venir más frenético que nunca.

Se "sentía" la alegría como si fuera una persona que iba de calle en calle, y hasta los menos afortunados cargaban sus jabas y sus paquetes de regalos apretados contra ellos al montarse en las guaguas con su preciosa carga. Compras que se soñaban y se lograban con grandes sacrificios porque el cubano disfrutaba mucho las Navidades y los Reyes Magos y las celebraba contra viento y marea.

Para mi hermano León y para mí era una época especialmente alegre porque mami adoraba las Navidades --y el alto pino de nuestra casa era el primero en llenarse de bombillitos de colores a la entrada de 'su' también adorado jardín. Mami sentía un entusiasmo profundo por esas fiestas --y siempre me decía que de niña su papá había hecho sus Navidades muy felices y creciendo cinco hermanos juntos era en sí una gran fiesta...Y por eso nos llevaba con ella a todas partes a hacer compras, incluyendo al mercado de Carlos III, a la Plaza del Vapor (que era cavernosa, húmeda y la recuerdo siniestra) --y a ver los juguetes en exhibición en El Encanto y en la famosa juguetería "Los Reyes Magos", que tenía varios pisos y era maravillosa. También había pequeños quioscos donde vendian juguetes en las arcadas frente a la tienda Sears al costado del Capitolio y por allí también paseábamos de la mano de mami, a quien siempre le encantaban aquellas muñecas enormes, casi de tamaño natural que vendían.

Mi tio Enrique, el esposo de mi tía Alicia, una de las hermanas de mami, tenía en Navidad uno de esos quioscos porque traía juguetes de Estados Unidos y cuando pasábamos por allí nos regalaba caramelos y adornos para el árbol de Navidad, que era otro de los delirios de mami. Recuerdo que una tarde mi tía Alicia estaba allí con él, y nos comentó muerta de risa que Enrique había vendido una enorme muñeca ¡que era bizca! --y que al decírselo a la persona que la quería comprar para que no lo hiciera, esta le contestó que sí, que la quería, "porque era igualita que su hija". ¡Aquel cuento me impresionó mucho! "Es que lo compran todo"- comentó mami -"Y cuando llega Reyes los quioscos estarán vacíos".

Papi, por su parte, dejaba las compras para última hora, y recuerdo el corre-corre que formaba comprando siempre 'los regalos grandes' en el último momento y entrando en la casa las nuevas bicicletas sin que hicieran ruido --aunque mi primo Roger le tocó el timbre a una de ellas tarde la noche del 5 de Enero, lo que provocó que me despertara, corriera a la sala ¡y descubriera tristemente, recién cumplidos los 7 años, que los Reyes Magos no existían!

Y en medio de estas idas y venidas a La Habana en Navidades. de paso merendábamos helados de frutas y bocaditos en el Restaurante Miami en Prado y Neptuno (¡donde mi querido Tio Paco a veces caminaba desde el cercano Diario de la Marina y comía con su hermana favorita y sus sobrinos!)--o 'especiales' y frozens de chocolate en la cafeteria del "Ten Cen", que era mi favorita- o caminábamos un poco más y comíamos un 'baby filete' o uno canelones en "La Maravilla", que a mami le encantaba.

¡Qué felicidad más pura e ingenua la que sentíamos y lo mucho que la ciudad contribuía con su ritmo y su atmósfera para hacerla aún más cálida y genuina!

Y al final del día, ya camino a casa, recuerdo La Habana al caer la tarde, cuando las luces de las Pascuas encendían la atmósfera --y se confundían con el sol que se iba.

Monday, December 22, 2008

Cincuenta Años de Dictadura ¡Y Nadie lo Menciona Excepto los Cubanos Exilados!


Es tan absurdo que el 1 de Enero se cumplan 50 años de que un hombre y un gobierno sin legitimidad, gobiernen sin elecciones libres la isla de Cuba, imponiendo el poder con mano dura, cruel y en franca violación de los Derechos Humanos.

¡Y es absurdo que se siga hablando de Fidel- y ahora de Raúl Castro- como del 'presidente' de Cuba y que los asquerosos gobernantes del mundo le sigan dando palmadas en la espalda y sonrisas sin tomar una posición democrática y valiente ante la dictadura más antigua del planeta! Y que ahora la figura siniestra del Ché Guevara haya pasado de ser una camiseta de moda para convertirse en un héroe del cine

Los únicos que recordamos somos los cubanos exilados. Hablamos de los muertos, los fusilados, los ahogados en el mar en su intento de escapar y de los que siguen en las prisiones cubanas por el único delito de disentir y tener pensamientos diferentes.

Yo he sufrido mucho en estos 50 años, aunque mucho menos de lo que sufrieron mis padres y otros familiares. Y la acción de 1 sólo hombre ha determinado lo que ha sido mi vida desde que era casi una niña. Todo lo que no estaba en mis sueños, los planes que se fueron al demonio..¡todo lo ha 'decidido' Fidel Castro! Sin escogerlo, sin gustarme nada....me privó de mi lo que hubiera sido mi educación universitaria en Cuba, de la compañía cotidiana de mi familia, de mi ciudad, de mis recuerdos...De años sin ver a mi padre y a tíos y a amigos..¡y a otros que nunca volví a ver!

Han sido 50 años con Cuba en la mente y el corazón ¡diariamente! Y ahora es inconcebible ver que el paso del tiempo ha reforzado -en vez de debilitar- una dictadura que no debía seguir existiendo en el mundo moderno. Es como si la máquina del tiempo se hubiera parado...y no sepamos dónde estamos...ni a dónde vamos.

Comienza el año 51 de esa Revolución Cubana que tanto daño nos ha hecho ¡a todos! dentro y fuera de Cuba. Revolución que nos ha marcado a todos profundamente. Y en muchos casos nos ha deformado, robando al cubano de su dignidad y muchas veces de su idiosincrántica fuerza y valentía. El peso del Estado implacable acaba por destrozar los pueblos --y 50 años de ese peso y esa carga, día a día, entierra hasta los cimientos más firmes.

Thursday, December 18, 2008

¡Ingrid Betancourt no acaba de convencerme! ¿Estoy equivocada? ¿O no?


Comparto con Uds. algo que lei en un cable de la Agencia EFE desde Roma sobre Ingrid Betancourt en una reunión de estudiantes:


" Al contestar una pregunta del moderador sobre la relación entre el concepto de guerrilla de las FARC y la idea de lucha revolucionaria de Ernesto Guevara, BETANCOURT dijo que sigue “teniendo en su corazón al ‘Che’”.


“Como hombre de Gobierno en Cuba el ‘Che’ Guevara hizo grandes cosas y éste es el hombre que aprecio, pero ahora, después de ver lo que hace la guerrilla en la selva, sobre el ‘Che’ guerrillero me hago muchas preguntas”.

“Ningún proyecto vale una vida humana y creer que la defensa de nuestras vidas vale el precio de la vida de alguien es un gran acto de soberbia”, agregó. "

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Aquí termina lo que leí --y me hago muchas preguntas....


Por alguna razón de intuición -o algo interior que siento y no puedo explicar muy bien-- mientras estaba secuestrada en la selva me daba mucha lástima Ingrid Betancourt --pero desde que se bajó del avión, y trató bastante mal a su marido (¡sentí verguenza ajena cuando veía como el pobre hombre trataba de acercársele y ella lo trataba con enorme frialdad -sin disimular siquiera un ápice que ya no lo quería para nada!) ---y a partir de aquel momento, y de los discursos que comenzó a dar -- y del hecho que se fue al instante para Paris, no quedándose en Colombia ni 24 horas ...y enseguida se le vió muy parisina... viviendo en el Hotel Crillon y tomando un protagonismo enorme...¡pues me ha ido cayendo cada día peor!

No puedo evitarlo y hasta me da un poco de pena decirlo, porque es una mujer que ha sufrido mucho, etc, etc. --y como mujer esto siempre me hacía sentir solidaria con ella --pero me he llenado de preguntas sobre quién es realmente Ingrid Betancourt y cuáles sus ambiciones.

Y de paso me pregunto por qué nunca la he oído hablar de los sufrimientos de los cubanos en la isla....de las cubanas que han muerto en el mar ahogadas tratando de escapar....de las que están presas.....de las que se prostituyen para sobrevivir y quizás escapar de la isla donde son prisioneras....y las violaciones de los Derechos Humanos en la isla...¿Ha contestado Ingrid la carta que le enviaron en Julio del 2008 las Damas de Blanco pidiendole solidaridad y ayuda con los presos en Cuba?...No sé....Ojalá que lo haya hecho....Pero no creo haberla oído..

Y ahora ....pues ...no me sorprende nada que lleve al Che en su corazón --aunque se haga preguntas sobre el Che como guerrillero (declaraciones en las que está muy convenientemente con Dios y con el Diablo) --y no me sorprende porque ya dijo lo mucho que adoraba a Chavez , su querido hermano...Igual que se abrazó con Evo Morales....y con la Cristina Kirchner --¡donde de pasó conoció a Madonna en una sesión en la Casa Rosada!----y así se las ha pasado abrazando a todos los jefes de estado del mundo...haciéndose propaganda a si misma...¿preparándose quizás para unas futuras elecciones en Colombia?

Y un dia de estos estoy segura que la veremos en Cuba --saludando a Fidel y a Raúl. Y abrazándolos y llamándolos mis hermanos. No me extrañaría nada.

Tuesday, December 16, 2008

Antonia Ichaso de Rodríguez Santos -Agosto 17 1914 -Dic 17 2007




Antonia Ichaso Macías nació en La Habana, Cuba el 17 de Agosto de 1914
Murió en Nueva York, Estados Unidos el 17 de Diciembre del 2007

Hace hoy exactamente 1 año que falleció en la ciudad de New York a los 93 años mientras dormía plácidamente en su casa, rodeada de sus hijos y familiares.

Hija de León Ichaso, conocido periodista vasco Sub-Director del Diario de la Marina en La Habana y de Rafaela Macías Guerra, era la menor de cinco hermanos, el periodista y constituyentista Francisco Ichaso, Alicia Ichaso de Moreno, Fela Ichaso de Alfonso y Pura Ichaso de Fernández.Muy joven fue una mujer pionera en la radio cubana, como escritora y directora de la exitosa revista radial “La Hora de la Mujer, El Niño y el Hogar”.

Se casó con el poeta Justo Rodríguez Santos, uno de los fundadores del grupo literario Orígenes y conocida figura de la publicidad y TV cubanas. Tuvieron dos hijos, León y María Antonia.

Al llegar al exilio trabajó sin dudarlo en todo lo que fuera necesario para criar sola a sus hijos. Nunca se quejó, ni los hizo sentir inseguros. Por el contrario les dio fuerza, amor, mucha confianza en sí mismos -y los formó para la vida, viéndolos llegar a ser profesionales exitosos. Vivió felizmente en New York con su familia por muchos años. En 1999 sufrió la muerte de su esposo y recibió la alegría de ver graduarse de abogado a su querida nieta.

Y cuando llegó el momento, después de una corta enfermedad cardiaca, murió en paz, con dignidad y elegancia, tal como vivió su larga vida, dedicada a dar amor y alegría a su familia .y a todos los que la conocieron. Bella por fuera y por dentro, era una mujer íntegra, con gran sentido de la justicia, y altos valores que nunca comprometió, viviendo hasta el final llena de amor por Cuba y ansiando su libertad.

Le sobreviven sus hijos Mari Rodríguez Ichaso y León Ichaso. Su nieta Mari C Jiménez. Su hermana Pura Ichaso Vda. de Fernández. Además de sus muy queridos sobrinos, sobrinos nietos y demás familiares: Johnny Turró Ichaso, Eva Turró, Purita Fernández Ichaso de Carrillo, Julio Carrillo Silva, Roger Fernández Ichaso, Mariano Ros, Orlando Jiménez Leal, Maria Cristina Alfonso Ichaso; Luis Alberto Morató Ichaso, Maru y Al Gómez, Mariví y Silvio Cardoso, Beatriz Carrillo Ponce, Cristina y Jorge Mendía, Steve Coffey – y Cecilia De Laudi.

Y los hijos y nietos de sus sobrinos, incluyendo su médico y gran amigo de la familia el Dr. Pastor Rodríguez

Friday, December 12, 2008

Despertares en las Dominicas Americanas




Mis 10 años en el colegio Dominicas Americanas en La Habana fue una parte muy linda de mi vida.

El colegio -llamado oficialmente American Dominican Academy, de monjas Dominicas que tenían su Casa Madre en Philadelphia- ocupaba gran parte de una manzana en el Vedado, justo al fondo del Teatro Auditorium (ahora se llama Amadeo Roldán) en un edificio antiguo blanco y precioso, de dos pisos, con unos enormes patios centrales y jardines llenos de recovecos, enormes árboles y plantas tropicales. También tenía una linda capilla --y largas arcadas de puntales altos, preciosas, y para mi especialmente fascinantes pues tenían varias maquinitas modernísimas, donde depositar monedas y automáticamente comprar paqueticos de galleticas y chocolates y dulces -¡las primeras 'vending machines' que vi en mi vida!

Era un colegio que aunque era americano, era también muy 'cubano', muy del Vedado...Muy fácil., nada pesado, nada rígido y con excelente enseñanza...En las mañanas aprendiamos en español y en las tardes en inglés, siendo las maestras cubanas y las monjas americanas. Y eso de llamarlo un "convent school" -como hacen en Estados Unidos las personas que hablan de sus elegantes crianzas- es en realidad una frase tan snob --aunque en realidad, las Dominicas era un "convent school", católico y solo de niñas, aunque como era americano, las monjas eran muy modernas, liberales y divertidas.

Yo adoraba mi colegio y fuí muy feliz en él. Y entre mil recuerdos divinos, me viene a la memoria un año en especial, porque resultó muy revelador. Fue cuando en cuarto grado -por lo que pienso tendríamos más o menos 9 o 10 años- tuvimos una clase que estaba en un cuarto enorme, construido en la azotea del edificio -- y la tendedera de la ropa de las monjas estaba justo al lado de la clase. ¡Y a todas las niñas nos divirtió mucho descubrir que debajo de sus hábitos largos tradicionales blancos y negros, y sus tocados almidonados como cartón, que les aprisionaban la cara con crueldad y les ocultaban el pelo, las monjas eran mujeres 'normales' que usaban ajustadores, refajos y ropa interior como todo el mundo, la que veiamos toda colgada en la tendedera!

Aquello fue como mostrar a las alumnas la vulnerabilidad de las monjas. Casi una visión prohibida de su mundo secreto --el que para mí siempre estaba lleno de misterios y preguntas.

Igual que recuerdo -¡como toda una Revolución!- cuando el hermano de Sister Louis, la muy alta y 'atemorizante' directora- un cura llamado Father Michael, quien era bello, joven y super sexy- venía a visitar el colegio desde EEUU todos los años y se hospedaba allí. ¡Y lo veiamos en jeans y sin camisa, tomando el sol en la azotea como un americano de cine!...Y siempre sonriente y con aire a lo Errol Flynn rubio, nos saludaba y flirteaba con todas las niñas (entre ellas mis todavía buenas amigas Lilliam y Gladys) las que estabamos alborotadas -y aquello era algo tan 'daring' y tan divertido. Creo que Father Michael fue el primer hombre que me gustó. El primer hombre 'prohibido' que me intrigó.

¿Y saben una cosa? En aquella inocencia había una carga mucho más intensa y voluptuosa de erotismo que en nada que fuera obvio o 'fuerte'...Era un despertar a la sexualidad a pequeños bocados. Algo delicioso, levantando el velo que lo tapaba todo poco a poco...Yo lo encontraba maravilloso -y creo que mi generación siempre fue muy sensual. Y después, en el exilio y a lo largo de la vida, he visto que mis amigas y yo -a pesar de haber sido criadas muy tradicionalmente, en el famoso 'convent school' -nunca fuímos mojigatas, ni mujeres reprimidas. Sino todo lo contrario.

Wednesday, December 10, 2008

Los mitos que creamos con absoluta frivolidad

"Todos somos iguales en dignidad y derechos".

Afirmamos eso en la Declaración Universal de los Derechos Humanos --y seguimos sin cumplirlo.

Y en estos días en que se nos anima a pensar en ello -y comprender la importancia de aquella extraordinaria y honesta Declaración Universal- me sorprende que veamos tantas ignominias de todos los niveles.

Y en el plano de la comunicación, veamos cosas como el empeño que existe -¡cada día más fuerte y más comercializado!- de hacer un Héroe Universal del cruel personaje que fue el Ché Guevara.

Mientras se persiguen en Cuba a los disidentes -quienes en estos días lo están pasando peor que nunca y además deben luchar con la miseria material y espiritual de la isla- el actor Benicio del Toro y el director Steven Soderbergh se están paseando por el mundo estrenando 'la saga' fílmica -¡y deshonesta ficción!- sobre la vida del Ché Guevara.

¡Un intento de 4 horas y media en que inventa la Historia, se obvian los hechos tal como fueron, se justifica el mal y se crea una visión del Ché Guevara tal como ellos lo han deseado explotar y no tal como fué!

Y al ver estas cosas tan indignas, me pregunto si siempre la Historia ha sido 'escrita' como se hace hoy en día.

¿Cómo es posible que en el 2009 se trate de hacer un héroe de un asesino? ¿De un hombre duro y enormemente cruel? ¿De un hombre que en realidad no simpatizaba siquiera con los cubanos y siempre tuvo una actitud arrogante y muy desagradable en los años en que vivió en Cuba? ¿Por qué nadie quiere creer la verdad que contamos los cubanos? ¿Por qué nadie -especialmente el tonto de Benicio, que se ha indignado porque los exilados cubanos han protestado por su película- se toma el trabajo de leer libros donde se explica claramente como Fidel Castro traicionó al Ché Guevara y lo dejó abandonado en Bolivia para después 'usarlo' como héroe de la Revolución?

A Fidel Castro le encanta utilizar héroes muertos...¡que no le hacen sombra! Y por eso toda la 'leyenda' del Ché tiene una base falsa. Una base llena de mentiras y de intrigas políticas, sin el menor escrúpulo, que los que llevan su camiseta con la famosa imagen del fotógrafo Alberto Korda no tienen la menor idea existieron.

Igual que si el Ché hubiera sido feo, chiquitico y poco atractivo -¡otra sería la Historia! Es tan obvio que la imagen romántica de un Ché Guevara buen tipo, rebelde y soñador con su boina y estrella solitaria, ha enamorado a la gente. Y como dice mi hermano León, lo han convertido en un "Tee-Ché".

Un caso más de que somos unos frívolos muy irresponsables. Un caso más de que la ignorancia -¡incluyendo la arrogante ignorancia de los autores y actores de la película Ché!- está rampante en el mundo en que vivimos.

Quizás sea el momento de reflexionar sobre ello. También es un derecho y un deber respetar la verdad --y escribir la Historia tal como sucedió. El resto es un fraude.


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Me tomo la libertad de ilustrar este post con la portada del libro de Humberto Fontova sobre el verdadero Che Guevara --- y una camiseta que sería mucho más honesta llevar.

Tuesday, December 9, 2008

As Times Goes By…and By…and By


This coming Saturday, December 13th 2008, is my birthday. I don't want to say how old I will turn because I really hate to mention my age as a 'number' --and prefer to look at my life as a very exciting accumulation of years and experiences.

But I must remember one particular moment that seemed to 'mark' my life as a very clearly defined 'before' and 'after'.

It happened the moment my eyeglasses steamed up, literaly, becoming so fogged up that I could not see a thing. And then and there I realized that even though I looked relatively young, with my blond casual hair and my all-black "chic" New York uniform - I was suffering my first “hot flash”.

And from that moment on, nothing could stop the inevitable!

And as my body betrayed me -probably ageing a year a minute from this moment on -I felt a wave of heat take over my personna- I felt weak and as being invaded by a horrible enemy: old age.

Well, I must be honest and tell you that I had started feeling uncomfortable a couple of years before, when -out of the blue- young women and men had started addressing me in Spanish using the more formal and non familiar “usted” -instead of the younger and more informal sounding “tú”.

And every time somebody called me “Señora” (Maam) I wanted to punch them in the nose. It was the dreaded seal of approval: I was already seen as an “older woman”. A respected “señora” or “Mrs.” –rather than as a much more adventurous and nicer “Miss”.

English speaking women, who do not have this very clear division of ‘formal’ and ‘informal’ in their language ---dont know how lucky they are!

Wednesday, December 3, 2008

A los pies de Porfirio Rubirosa



























Cuando era muy jovencita -en realidad una casi/niña que se creía adulta y sentía como adulta- me enamoré de Porfirio Rubirosa.

Yo ni sabía quién era el "playboy" dominicano, pero por los periódicos sensacionalistas me había ido enterado de su existencia. Creo que Zsa Zsa Gabor y él se habían peleado en Paris --y la actriz llevaba un parche estilo pirata en un ojo ocultando el piñazo que decía había sido una agresión de Rubi, como le decían al alto y guapo personaje. ---

Y fue durante unas vacaciones con mis tíos Tafela y Gustavo en Isla de Pinos que el Ingeniero Bengochea, un amigo de mi tío Gustavo que había estudiado fuera de Cuba con Rubirosa, quien me comenzó a contar del hombre y sus hazañas. Aquello era como una novela 'oral' a base de cuentos y preguntas que yo le hacía a Bengochea de su legendario amigo. Y digo legendario porque a través de sus historias comprendí que Rubirosa era un hombre al estilo de las novelas de Corín Tellado --y ahí fue que nació mi explosivo amor por él.

Al poco tiempo -¡el destino llamó a mi vida!- porque a Rubirosa lo habían nombrado Embajador de la República Dominicana en Cuba --y él y su esposa Odile Rodin se habían hecho muy amigos de mi prima Marilyn y su novio Alberto Morató. Y tan pronto me enteré -oyendo a mami hablar de ello por teléfono con mi tía Mary- supe que, sin falta, muy pronto lo conocería.

Por supuesto, al instante hablé con mi tío Paco Ichaso -de quien yo era su sobrina favorita y quien fue un gran 'mentor' en mi vida- y le conté mi obsesión por el personaje, lo que le hizo muchísima gracia porque yo tenía apenas 13 años -aunque debo decir que mi tío conocía mi fantasía --y le había dicho a mami que yo iba a ser muy popular entre los muchachos y me casaría joven. Por lo que Tito Paco, con su divino buen carácter y absoluta comprensión del ser humano, enseguida me ayudó a inventar un posible 'encuentro' con Porfirio, quien además era frecuente visitante a su casa, ya que también iba a jugar poker con Marilyn y Alberto al menos una vez a la semana.

Así fue que un mes mas tarde, mi tío un día llamó y me dijo que esa noche Rubirosa y Odile estarían en su casa a las 8pm a recoger a Marilyn y a Alberto --y tomarse una copa antes de irse a comer. ¡Y que me preparara porque iba a mandar el chofer a buscarme a las 7:30pm para llevarme a su casa!

Aquello fue como un terremoto...¡iba a conocer a Rubirosa y mi muy famoso y serio tio era mi 'compinche' en aquello!...Enseguida comencé a probarme ropa...¿qué me haría lucir mayor?...¿cómo acentuar el 'look' Brigitte Bardot que yo juraba era el mío?...¿O debía ir más estilo Doris Day y lucir más 'niña buena'?...¿Debia ir de negro? ...¿O en pantalones pitillo y una camiseta al estilo Juliette Greco?

Bueno, Uds. pensarán que en mi familia todos estábamos medios locos, porque al rato Sabina la cocinera se puso a preguntar la razón de aquellos cambios de ropa, peinados y maquillajes --¡y enseguida se lo dijo a mami, que muy pronto estaba en mi cuarto averiguando sobre toda la conmoción! Pero como mi madre estaba acostumbrada a verme enamorada platónicamente de extraños --¡ella también se unió a las preparaciones del 'encuentro'! Todavía me pregunto por qué no se habría empeñado en acompañarme a casa de su hermano, como hubiera sido lo lógico, pero eso era lo maravilloso de mami --¡que siempre me trataba como adulta y sabía que no tenía que cuidarme como una gallina loca cuidando a los pollitos!

A las 7 y 30pm llegó Alfonso, el viejo chofer de mi tío con el Pontiac negro que tenía siempre el aire acondicionado bajo cero ---y entré yo con un vestido divino de cuadros blancos y negros, cuello estilo 'berta', de piqué blanco con gran escote --¡grandísimo!- (No se cómo mami me permitía vestir asi, pero el vestido lo había 'heredado' de mi prima Marilyn --y era un modelo de Pepe Fernández de alta costura maravilloso y mami nunca se hubiera atrevido a decirme que no me lo podía poner), el pelo en un moño 'despeinado' a lo BB, maquillaje muy suave y unos tacones negros que eran de mami --¡y que le rogué en vano me dejara llevar!

¡Qué cómico! A ella, no le importaba que el escote fuera 'desbordante', pero "las niñas menores de 15 años no pueden usar tacones"....Y así fue que me hicieron llevar ballerinas negras (las que, después de todo, Brigitte Bardot también usaba) --y corrí al carro de Tito Paco a punto de morir atravesada por una de las ballenas del vestido, el que hecho para la figura súper delgadita de Marilyn, me quedaba un poco justo y como tenía el torso como un corselete de ballenas, se llevaba sin sostén y me apretaba tanto la cintura que casi me dejaba sin respiración.

Llegué a la casa en 10 minutos --y mi tío estaba esperándome muy divertido. Ya mi tía Mary sabía de la "conspiración" --y mi prima Marilyn lo encontraba todo muy divertido --¡y por eso enseguida me prestó unos tacones de palillo, altísimos, "para que parezcas un poco mayor".

El plan era que cuando Rubirosa y su mujer hubieran llegado --y todos estuvieran en la terraza del nivel inferior de la casa, tomando tragos --yo tocara el timbre de la casa, me abriera Marta la sirvienta, y yo dijera en voz alta, "Voy a casa de una amiguita cerca de aquí, a una fiesta, y pasaba a saludar a mis tíos" ...Y con la misma bajara las escaleras de piedra que llevaban a la terraza ¡donde conocería a mi héroe!

Pero de nuevo el destino cambió los planes de mi vida. Y cuando bajaba las escaleras sintiéndome bella y un 'clone' de BB, tropecé con una piedra, me enrede el tacón, me caí ...y rodé, rodé y rodé...¡hasta caer a los pies de un asombrado y boquiabierto Porfirio Rubirosa!

Les juro que esto es 100% verdad. Todo.

Incluyendo el abrir los ojos toda adolorida y desde abajo, en posición horizontal, ver peligrosamente cerca de mi cara, hasta los pelitos de la nariz media chata de Rubirosa, quien me pareció hasta llevaba 'maquillaje'.

Bueno, se podrán imaginar el alboroto que se formó y lo humillada que me sentí aunque -como en las películas- Rubi me levantó en brazos como si yo fuera una plumita, y me colocó en un sofá floreado donde enseguida mi tía y los demás comenzaron a asegurarse de que no tenía un hueso partido. ¡De puro milagro no me pasó nada y la verdad es que de Brigitte Bardot, de pronto me había convertido en Margarita Gauthier!

Rubirosa fue realmente encantador. Cariñoso y divertido. Alto. Muy bien vestido. Muy sexy. Con unas manos muy masculinas y ojos realmente 'pecaminosos'. ¡Comprendí al instante su sex appeal y su reputación! Y su mujer era preciosa, rubia, mucho más joven, muy francesita --y se notaba que estaba loco por ella. Después del 'susto' se quedaron todos conversando alrededor mío, quien como Odalisca de Manet, lo observaba todo tirada en el sofá...¿Cómo iba a sentir dolor de huesos si yo era la reina de aquel salón?

Media hora más tarde decidieron que en su camino al Casino Parisién, me iban a dejar en casa --y con mi prima Marilyn al volante de su convertible verde oscuro llegamos a mi edificio. Por supuesto, Rubi dijo que subiría conmigo y me ayudaria a subir las escaleras del lobby ...y así me llevó hasta la puerta de nuestro apartamento. Allí me dió un beso en la mejilla, casto y dulce, realmente de hombre educado ante una adolescente que jugaba a ser mujer --y me sonrió. "Hasta pronto niña linda"...

Y en ese mismo momento Mami abrió la puerta --¡y pueden imaginarse la cara que puso!
Nunca más volví a ver a Porfirio Rubirosa porque llegó la Revolución pocos meses después y Rubi puso 'pies en polvorosa'. Pero muchos años más tarde -ya convertida en periodista y viviendo en New York- entrevísté a Oleg Cassini, el diseñador, quien había sido la última persona en hablar con Rubirosa en Paris, en la puerta del hotel Plaza Athenée, minutos antes que Rubi tuviera un trágico accidente de coche en el Bosque de Boloña, camino a su casa, en el amanecer, después de una noche de juerga.
Según Cassini aquello no fue un accidente sino un deseo de 'suicidio', un 'death wish' ---ya que en esos días Rubirosa estaba muy deprimido, pues no solo había perdido todo su dinero y la protección del gobierno de Trujillo --sino que su querida Odile estaba a punto de dejarlo por otra persona dejándolo solo. Cassini fue tan extraordinario al confiarme tantas cosas que le hice el cuento de mi 'aventura' habanera con su amigo ---y recuerdo que me dijo "¿Por qué no escribes una novela de eso?". No lo he hecho, pero en este post les he adelantado una 'primicia'....

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Si quieren saber mas de Rubi entren
en

Tuesday, December 2, 2008

Havana's Magical Nights






In Havana , as night fell over the city, an automobile ceased being a form of transportation, to become an exciting instrument of pleasure. I learned this secret when I was barely a child --and it was through these endless car rides that I started loving Cuba.


A car was the ideal conduit to explore the city, discovering its many 'recovecos' , mysterious dark corners and centuries-old, narrow cobblestone streets. A vehicle to discover the inexplicable appeal of some of its most humble neighborhoods, which always seemed to drip sensuality -- a 'chiaroscuro' of images, their streets overflowing with people, music coming from every bar and every corner, illuminated by thousands of the brightest lights imaginable.In Havana people would go “for a ride” -- 'a dar una vuelta'-- to enjoy the simple pleasure of cruising the city, up and down the wide modern avenues, as well as the beautiful colonial 'paseos', its streets filled with old fashioned gaslights-turned-electric-posts, hundreds of arcades, small parks and the widest of sidewalks, where orchestras --including one integrated only by women!-- played in the open air cafés.


A car would become a magic flying carpet, taking the 'habaneros' from neighborhood to neighborhood, across rivers and bays, beaches and mountains, all so close, so near --- while so different from each other. A study in the most marvelous contrasts, the city unfolded its sensual beauty at night, dressed in the darkness of the blue sky and perfumed with the intoxicating fragrance of evening-blooming-jasmine or 'galán de noche'.

I remember my older cousin Purita –the family’s undisputed beauty queen—who in the 50’s enjoyed the best of the Havana nights, when all the women dressed up and looked marvelously beautiful, while the men wore the smartests suits --and the city seemed to have been created to show off her splendor and offer everyone a wonderful time! With a small group of friends she would start the evening with drinks at the club, then dinner at Monseigneur or La Roca, and afterwards a show and dancing at the Casino Parisién of the Hotel Nacional, or at Montmartre, where there was always a great show with Edith Piaf, Katyna Rainieri, Josephine Baker or Tongolele. If the evening lingered, they would go to a bar called 21 and have breakfast at 5am at Las Culebrinas, a terraced café near the ocean, on the way to Miramar – and very close to the mysterious high-fenced house of the eccentric Loynaz del Castillo family (Federico García Lorca’s hosts when he visited Havana in the 30’s) which had an intriguing hand written sign: "No Tiren Perros", begging people "not to throw dogs" over the high cement enclosure.


Their outings were typical of young well-to-do couples, but less lucky ones also enjoyed the city to the hilt, dressing as best they could, the women's skirts tight and pulled-in to enhance the 'derrière' and every curve of their voluptuous bodies -- the heels high, the perfume intense. Together with men in guayaberas -or very clean and starched short sleeve cotton shirts- and baggy pants, falling over spotlessly clean shoes, they all rode the crowded buses to downtown Havana to dine in its many hundreds of inexpensive 'fondas', or family-owned cafes and restaurants. Or to have a beer and dance in a bar, while the 'victrola' played the latest musical hits, or a guitar totting troubadour spontaneously serenaded the multi-racial clientele. Or they simply walked around the city, sat on the ancient rod-iron and wood benches of its many parks, ---or on the Malecon's concrete seawall, where the bursting cool mist of the ocean waves brought a welcomed freshness to their bodies.


My evenings were of another nature. I was filled with love for my city-- in complete awe of my birthplace-- and spent many nights amassing what one day would be my best memories, as I explored it with my parents -driving around Havana after dining at some of the out of the beaten path places my father loved to 'discover' (maybe a new Chinese-Cuban restaurant, or an out of the way Spanish café filled with all the cheeses, olives and sausages he loved). Or enjoying a night at the theater, since my mother never missed the new plays of the many different tiny theaters around town. This way I learned to love Alejandro Casona as well as Garcia Lorca, Tennessee Williams and Jean Anouilth-- and after the performance we would go to a nearby café to discuss it all, while eating a 'bocadito' ( a savory and slightly larger version of a tea sandwich) accompanied by a coca-cola, or 'café con leche'.

Other evenings I went out with my friends, and it was a thrill to ride around in Marta Larraz´s green Cadillac convertible -with the top down!- as men in nearby cars raced us as we laughed and flirted, speeding away along the boulevards. Since Havana at night was always breezy and cool -marvelously inviting for 'a night on the town'- we also loved the La Rampa area, where 3 or 4 couples -and at least one chaperone- would have drinks at pitch-dark bars like "La Gruta" or "La Zorra y el Cuervo".The first time I visited one of the tiny lounges (in Cuba there were no age-requirements to be served alcoholic drinks, so this happened when I was barely 13) it was so dark I thought the lights had been turned off by mistake, and immediately was surprised and fascinated as the 'maître' took us to the table --flashlight in hand!


Sometimes we would all go to the 'roof' of the St. John Hotel and sit around the piano-bar while listening to Frank Domínguez's already legendary ‘boleros’, which overflowed with 'feeling', were an intimate part of the enchanting Havana nights.Rumor said married-man Frank's most sexy composition "Tu me acostumbraste" (You Got Me Used to It) was dedicated to his first male lover. Disturbing and provoking rumors of ‘carnal forbidden pleasures’, in complete contradiction with our conservative values, and the eternal battle between “good and evil”.


Havana's evenings had a marvelously relaxed 'tempo'. Not a drop of stress in the city's 'vaivén', its unique sensual rhythm untouched by hastiness; as the night unfolded and people went from place to place, delighted, contented, without much hurry, undulating from here to there, from there to here, traveling slowly along the ocean road, the sky almost black but always filled with stars -- as they rode the streets illuminated by the colors of its many neon signs and bright lights.