Monday, April 13, 2009

Corín Tellado y yo


























Hace unos días murió Corín Tellado -y la verdad es que la visión de la señora un poco cascarrabias que salió en un noticiero español- no tiene nada que ver con la fabulosa Corín Tellado que tanto influenció mi vida. Y lo tengo que confesar: las mujeres y los hombres de Corín Tellado moldearon profundamente mi adolescencia --y la visión de lo que era -¡o debía ser!- el amor.

Y aunque muchas personas adoran burlarse de aquellas novelitas románticas tan típicas de los años 50 y 60, en que las historias siempre terminan bien y el amor triunfa a toda costa, pienso que muchos de ellos nunca leyeron a Corín Tellado.

Porque Corín Tellado escribía de mujeres modernas, que no se dejaban dominar por los hombres, que tenían gran personalidad y que a la vez sentían una gran atracción por hombres que aunque fueran feos, siempre tenían ingenio, una irreverencia muy sexy -- y eran atractivos y sensuales con apenas un gesto o una mirada de sus "ojos acerados".

Corín Tellado nos familiarizó con las 'salas de fiestas', los 'descapotables', el cigarrillo 'colgando de la comisura de los labios', la americana abierta, el pelo todavía mojado por el agua del mar, los dedos 'cuadrados' y las manos bronceadas que encendían cigarrillos siempre a tiempo --y cierta truculencia que no llegaba más allá de unos besos de infarto y de un bailar con los cuerpos muy pegados, y de una mano fuerte y muy viril que nos agarraba del talle 'posesivamente'.

En aquellas relaciones 'inocentes' (porque al menos mientras yo las leía, las parejas nunca llegaban a hacer el amor, lo que quizá ocurrió más tarde, pero ya yo no leía las novelas)--había más voluptuosidad y más sensualidad que en mil novelas más 'fuertes' y atrevidas juntas. Las novelitas eran de un sensualidad-romántica increíbles --y los hombres arquetipos de la virilidad más absoluta, los que -aunque a veces se portaban un poco mal- siempre caían rendidos ante el amor y entraban todos por el aro. ¿Y por qué la vida no siempre resulta así? Ah, porque el amor es cuestión de suerte y nada más. Pura suerte y a veces hasta esos hombres divinos todavía se encuentran por ahí.

¿Y por qué dejé de leer a Corín Tellado la que esperaba ansiosamente cada dos semanas cuando siendo una niña atrevida corría en La Habana a comprar la nueva Vanidades al quiosco de la esquina?

Porque la llegada de Francoise Sagan -más cínica y modernísima- y de las divertidas películas de Brigitte Bardot (a quien yo imitaba en peinado y en todo lo que podía) me hizo dejar atrás las novelas y serle infiel a Corín Tellado. También porque comenzó la Revolución Cubana y mi adolescencia sufrió un terremoto de raíz. Y un buen dia no había nuevas novelitas que leer --y nos conformábamos con releer las viejas una y otra vez, lo que en medio de las carencias y las injusticias que nos rodeaban eran un gran escape y un gran consuelo...

Me gusta recordar todo esto --- y comprendo que los cientos de novelas que leí de ella --y el mundo tan maravilloso al que me llevaban- dejaron una fuerte marca en el idealismo que le puse toda mi vida al amor.

Y por eso hoy quiero darle 'Gracias' a Corín Tellado, por saber reflejar gente interesante, lugares que me daban ganas de viajar y conocerlos todos, hombres como deben ser -- y dejarme tantos, tantísimos, buenos recuerdos.

Thursday, April 9, 2009

I wish President Obama could read this!


I am so frustrated and sad and upset, that it is making me lose all sense of good will --and become a 'hard liner' about Cuba, which is something I have never been.

A friend called me -- "please turn on Charlie Rose's program and watch it". And I did.

Half hour later I feel such impotence that dont know where to start! Three members of the Congressional Black Caucus from the US Congress were talking about their recent trip to Cuba and their personal interview with Fidel Castro in such a reverential way --that it made me sick.

Physically ill. My stomach starting becoming a knot, my head spinned, my hands trembled. And my mind was facing another moment of total disbelief, in which I did not know where to turn for help, to find a rational moment and a place where 'truth and justice' needed to prevail.

These people -so very, very ignorant about the truth about Cuba and the tyrannical Castro brothers- made me angry, and at the same time it was easy to see they were the face of political ignorance and total misinformation about Cuba. So much time has gone by -50 years of a cruel and brutal dictatorship- that these 'polititians' have no idea of all the death and censorship that has been the Law of the Land in what seemed to them an 'Island Paradise'.

From the moment I saw them get off the airport bus in Havana's Hotel Nacional, where they were immediately handed Mojitos- and a little guitar and maracas 'serenade' welcomed them, one could see what happy campers they were! The 'fact finding trip' had ended right there!...There was no way truth and decency could compete with Havana's soft breezes, the rum of the Mojitos and the swaying of the palm trees.

And the blatant admiration and almost reverential way they talked about Fidel Castro blew my mind. How can you be happy to meet a man who has been in power 50 years --and then made his brother his 'succesor'? Didn't they realize something must be wrong with this equation?

Of course, they did not mention black dissident Dr. Oscar Elias Biscet, a strong and charismatic Cuban whose only crime has been to 'dissent' --and Fidel Castro has kept in prison for many years. This is a man who can give the Castro brothers some stiff competition in charisma, charm, good looks and great intelligence! But they have kept him silent for many years. They did not visit with any of the brave dissident groups --or with independent blogger Yoani Sanchez whose blog has received every journalism award in the world although she has never been allowed to leave the island and her site is periodicallly shut down.

This is all such a sham! I wish President Obama would understand how damaging it would be to give Cuba all the advantages of our democratic world, without asking for REAL democratic changes. Freeing the political prisoners. Permitting a free press and free political parties to exist. Giving all Cubans access to the Internet!...To associate freely....To express their opinions freely...Logical concessions in the XXI century!

Then we could -and should - change towards Cuba and its government. The President cannot admire the valor of the Czechs for their democratic changes, as he mentioned in Prague --and disregard the value of freedom in Cuba for the Cubans.

This would be a horrible contradiction and an even more horrible betrayal.

Thursday, April 2, 2009

La Naturaleza y sus Lecciones



En Nueva York no hay duda de que llegó la Primavera. Y estos cambios de estación, con los que aprendí a vivir ya cuando tenía veinte y tantos años y me mudé a Manhattan -después de haber vivido en La Habana, y de allí al exilio en México DF y Miami- son maravillosos.

¡Y ahora no podría vivir sin ellos!

La llegada de la Primavera -aunque me provoca unas alergias tremendas, año tras año- es una renovación simbólica que me hace más humilde y alimenta profundamente mi espíritu. ¡Y es la mejor lección de espiritualidad posible!

Porque acercarme a un árbol seco y maltrecho en el Parque Central, el que ha pasado las nevadas y las heladas del invierno, y el pobrecito está medio destrozado --y poder ver renacer sus ramas, de un verde claro, muy joven y sano, las que salen de pequeños brotes en su vieja corteza, y crecen fuertes y llena de hojas de nuevo, es algo tan mágico que me confirma una vez más la existencia de Dios -¡o cómo lo queramos llamar! Lo mismo me ocurre cuando veo el renacer de las flores, y ver como se 'iluminan' las carreteras con el nuevo amarillo de las 'forsythias' y de esas flores silvestres que vuelven a salir -sin falta- como si las hubiera despertado un reloj.

Cuando vivía en La Habana y era muy pequeña, siempre me sentí muy pegada a Dios cuando me sentaba frente al mar. Desde niña me producía una sensación divina, de que todo podía conseguirse en la vida cuando nos enfrentábamos a esa poderosa inmensidad, la que siempre parecía trasmitirme su fuerza y su pureza.

Y ahora - muchos años más tarde y con una nueva madurez- siento aún más profundamente la fuerzas de la Naturaleza. ¡Y de pronto me encanta ver documentales de los animales de la selva o del fondo del mar! Algo que nunca me había interesado, que en realidad me aburría, pero que comenzó hace unos pocos años cuando ví el fabuloso documental Winged Migration, de cómo los pájaros hacen ¡el mismo vuelo! todos los años, atravesando continentes para luego volver a su exacto lugar de orígen. --- Otra inolvidable lección en espiritualidad que me marcó profundamente. Y un film precioso que recomiendo a todos.

La misma renovación y misterio de vida que ocurre en el cuerpo femenino cuando dentro de nosotros se forman nuestros hijos --y el cuerpo cambia y después vuelve a su lugar. Un hecho tan extraordinario que debe causar respeto aún en los más escépticos. Y un misterioso 'volver a nacer' que me hace preguntarme si ello aplica también a nuestro espíritu y a nuestras propias vidas.

¿Existirá la reencarnación? ¿Dónde va a parar nuestro espíritu, el que es mucho más que una masa corporal? ¿Cómo es posible que la armonía creada por Dios en el universo y en los seres humanos no tenga un sentido más trascendente y la vida como la conocemos deje de existir?

Aquí tenemos la gran incógnita. Y creer o no en ella es sin duda la mayor prueba de eso que llamamos la Fé. O sea, amar tanto la perfeccíón que nos pone como ejemplo la Naturaleza y creer en lo que nos dice nuestro propio espíritu.

Wednesday, April 1, 2009

¡Y aquí no ha pasado nada!


Ayer estaba viendo las noticias de la CNN - la que me gusta tener puesta de fondo mientras escribo- y de pronto la 'anchorwoman' anunció un reportaje sobre Cuba, la nueva Bienal de La Habana, etc., etc. --y al final de lo que fue un segmento bastante flojo y tal como se les 'permite' hacer en Cuba a la CNN, la chica comenzó a hablar con el reportero (cuyo padre al parecer es cubano) que estaba loca por ir a Cuba "a disfrutar esos Mojitos" --y otras idioteces por el estilo de los 'fellow travellers'. Y de pronto me dió un ataque de indignación que me sorprendió.

Y me sorprendió porque a veces me siento tan cansada de todo lo de Cuba que me hago a mi misma la promesa de que no voy a seguir luchando por la verdad...Pero en este caso -una vez más- me dolió mucho la realidad.

La 'anchorwoman' que no es cubana ni nada por el estilo, no tiene idea de lo que 50 años de dictadura han dejado atrás --y continúa dejando. Y el hijo del cubano exilado, tampoco sufrió en carne propia las lecciones de lo que es sufrir un exilio y dejar atrás tu país en contra de tu voluntad. Y -sumando uno y uno- llegamos a un 'dos' de pura ignorancia, que desafortunadamente están creando las nuevas noticias sobre Cuba. Y sobre el futuro de Cuba.

Segundos más tarde, el senador Robert Menéndez dijo muy claramente que en Cuba había "una brutal dictadura y punto final" --pero pienso que esas palabras ya no interesan a nadie. Y caen en el vacío. Suenan como una cantaleta nuestra ---y es triste que asi se interprete

Y ahora, con todo este 'buzz' tan 500% frívolo sobre la Bienal de La Habana --y la visita de los galeristas neoyorquinos de Chelsea a La Habana -capitaneados por un cubano exilado dueño de una galería y financiada por la Fundación Amistad en pro del arte y para la amistad entre los pueblos -- pues cada día parece más claro que muchos quieren hacer creer que con el paso del tiempo y la acumulaciñon de sufrimientos y de muertos y de presos --¡es mejor pensar que todo ha quedado atrás, que en Cuba no ha pasado, ni pasa nada, y es mejor ser todos amigos y darnos besos y abrazos!

Yo quiero abrazos, si, y quiero que se abran espacios y quiero que en mi país la gente sea mucho más feliz y viva mejor --pero también quiero que algunos pidan perdón y que se reconozcan las injusticias y las ignominias. ¡Y que paren ya para siempre esas injusticias y esas ignominias! ¿Por qué es tan difícil pedir eso? ¿Qué tiene de malo pedir justicia y transparencia?

Pero cuando las cosas siguen iguales y a las Damas de Blanco se les siga arrestando y los periodistas encarcelados sigan bajo rejas --¿cómo es posible perdonar a quien no está arrepentido de nada?

Y al ser todo como es, todo el arte del mundo no tiene suficiente fuerza, ni pureza, ni sentido de la libertad, para hacernos mirar hacia otro lado.

Sunday, March 29, 2009

Promises...promises.


"We have a free country here. We have no censorship, and
the press is free. The people can gather freely if they want
to. There is no tormenting of political prisoners, no murders,
no terror. When all the rights of the citizens have been restored
--and an election for the purpose is going to be held as soon
as possible--"

Excerpt of a speech by Fidel Castro upon his triumphant
arrival at Havana's Camp Columbia --January 9th, 1959


Fifty years later, the cruel results of the Cuban Revolution are exactly the opposite of these great and lofty words. And, of course, the promised free elections never took place!

PD: The painting above is Exit 1 by Miami based Cuban painter Ariel Tejera

Sunday, March 22, 2009

El encanto de lo inglés


No puedo explicar por qué me gustan tanto las películas y los libros ingleses que recrean los 1700 y los 1800. Pero me llenan de una sensación de armonía maravillosa.

Acabo de ver "Persuasion" basada en una novela romántica de Jane Austen --y he quedado tan contenta y feliz de los "nuances" del diálogo, de las situaciones, de los "manners" de aquellas épocas, que en medio de un domingo neoyorquino he sentido gran armonía y mi vida ha quedado suspendida por 2 horas en una atmósfera exquisita.

Han sido momentos producto de la poesía que existía en aquel pasado. En el comportamiento, en los gestos, en la ropa, en la joyas muy 'dainty' que llevaban las mujeres, en la educación de los personajes --los que siempre toman el té en esas exquisitas tazas de la porcelana más fina, casi transparente. Una pausa deliciosa y muy civilizada esa divina costumbre de tomar té con galletitas dulces y 'pastas'....¡Cómo le gustaba hacerlo a mami y tal como nos enseñó a mi hija y a mí! Y pocas cosas son más placenteras para mi que ir a Londres --y en las tardes tomar 'high tea' en el Ritz, en Brown's -- o en el mismo Fortnum & Mason.

Es curioso, pero soy muy amante de todo lo inglés. Una genuina 'anglophile'. Y sin embargo --¡nada más lejos de La Habana, del Trópico y de lo verde, de los cielos rabiosamente azules, donde nací y me crié! ¿Será precisamente por el contraste de atmósferas? Porque uno compensa al otro. No sé. Pero siempre me he preguntado --desde mi primer viaje a Londres- ¿por qué siempre he sentido tal orden y tal paz en Inglaterra?

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Una nota: Hablando de orden y de paz...De momento no estoy aceptando comentarios sobre mis posts. Ha sucedido algo que de momento no les puedo explicar y está siendo investigado.

Thursday, March 12, 2009

Our Family and its History




















Last night -again in Miami for a few days- one of my cousin's son approached me in the midst of the celebration of my brother's new movie Paraiso- and said to me: "I love reading your blog!"

This was one of the nicest things ever! Especially because he is one of my relatives of the newer generation, almost forty, born in Miami, and a parent himself, who does not live and breathe Cuba, like us of the 'older' generation.

And it was a wonderful surprise to see the grandchild of my beloved aunt 'Tafela' -who was so intelligent and stylish and influential in my life when I was a child- and the son of my beloved cousin (and godfather) Johnny, who is so intelligent and has such a wonderful wit, plus a huge dosage of humanity- enjoying these musings and rememberances about Cuba and our family's past. And also enjoying looking at the old photos, which seem to be so appealing to many who enter the blog.

This was a great! And a re-afirmation that at all ages, family is the thread of life. And if done well, we are all interested in our ancestors, our places of origin and our roots!

Thus the importance of our own oral histories!

It occured to me now that instead of video games and reading to our children and grandchildren fake stories of imaginary characters and monsters --why dont we write our little book of family anecdotes, enrich them with our imagination, make them fun and interesting ---and turn them as our own Family Oral History, and pass them from generation to generation, as the best possible heirloom? We all have in our lives some relatives who were little Harry Potters, as well as Cinderella's and Sleeping Beauty's, and Ninjas's and Batman's!

Looking back even to 'recent' history, my life would not be the same if I did not have so many anecdotes and so many great memories of raising my daughter! And the memory of every little thing that happened with my friends in Havana. And all the twists an turns of my always interesting 'love life'! And my many childhood memories in Cuba that I share in this blog!.

It is so true that I could not have braved the pain of losing first my father and one year ago my mother if these memories had not existed to make me so much stronger. Just now I realize the magnificence of stirring up our memories, and bringing them back to life as often as possible, so they can make our day to day even better and more enjoyable. They are wonderful 'life references' that help us along ---just like 'cultural references' make reading a book or seeing a painting a triple/pleasurable/experience.

I am sorry for those who have millions of these little great memories and let them sleep and get lost in their feelings. And they dont even pass them along to their children! Like that would be the 'normal' thing to do. This 'dry' existence giving our backs to our pasts, as well as the past of parents, and grandparents, turns life dull, so routine-like, so day to day --and lacking the strenght of a 'strong column of memories' of days past and gone. If people would stop and remember what happened in their lives -and tell their children about it!- they would be so much happier and fulfilled.

I have always believed in this....A mix of the past and the present= Life like it should be!

Thursday, March 5, 2009

¿Somos capaces de volver a sacrificarnos?


Desde que escribí mi post anterior en que hablo de aquellos días de grandes sacrificios -¡y muchas veces hambre físico!- al llegar al exilio, comencé a deprimirme un poco. Me entró de pronto una melancolía espantosa, un 'down' profundo (y también 'absurdo' porque de nada vale estar 'down' cuando tengo tanto que escribir cosas alegres y divertidas para mi trabajo) --- y de pronto sentí que aquellos momentos del pasado se me están haciendo 'momentos del presente'.

Les digo esto (aunque me estoy adelantando, pero es que soy un poco exagerada) porque la situación económica de los Estados Unidos es tan grave, y se pone peor cada día, como una especie de bola de nieve a la que se le ha dado un empujón y cada día se hace más grande y más pesada --que tengo muchísimo miedo a que mis años 'adultos' en vez de ser felices y descansados vayan a ser de nuevos sacrificios y hasta de carencias. ¡Qué horror!

Y de pronto tengo sensaciones encontradas. Igual quiero gastar dinero para ayudar a ls Economía y me compro cosas que no necesito (¡además de que están tan rebajadas y son compras tan buenas!)--como me pongo a revisar mi despensa, chequear latas y alimentos que las colman desde hace tiempo y chequear fechas de expiración para poder ir usándolas y así no 'botar' el dinero que he gastado en ellas.

Asi fue que encontré latas de garbanzos, frijoles, maíz --y frascos de aceitunas y de otros vegetales --¡e hice el otro día una ensalada fría con ellos y un poco de mayonesa 'light'! Y al día siguiente encontré viejas cajas de canelones (compradas en España hace 2 años, pero todavía buenas) y una lata de aceitunas negras y un tarro de pimientos italianos, y la preparé con mucho esmero. Y lo curioso es que me sentí feliz de haberlas usado, de haber ahorrado esos días unos dólares en el almuerzo --y de comenzar a mirar a mis alrededores y ver qué podía usar, qué podía vender en EBay, y qué podía devolver a las tiendas porque mis compras impulsivas tienen todavía las etiquetas colgando.

Como comprenderán esto es una locura. Pero un ejercicio muy bueno para probarme a ver si todavía podría volver a sacrificarme o no. Y volver a aquellos días en que recién habíamos llegado al exilio- y ligábamos champú con agua para que nos durara más --¡y usábamos ropa, del estilo y color que fuera, donada por el Centro Presbiteriano de Miami y zapatos usados por Dios sabe quién, de tallas que no eran las nuestras!

Dios quiera que este espíritu de Scarlett O'Hara no sea necesario volverlo a tener, porque en Cuba a los 17 años mi tia Marta y yo nos hicimos ropa con sus cortinas de seda blancas teñidas de negro. Y aquello fue divertido en aquellos momentos y una anécdota simpática que después contar a mis amigos y a mi hija --pero que no quiero volver a vivirla cuando mis gustos han variado y mis muchos años de trabajar como una hormiguita, día a día, y con enorme sacrificio --¡me han mal acostumbrado a zapatos de Louboutin y comidas en Nobu!

Y no me crean f'rívola. Estas tonterías son mis justas recompensas, después de muchos años de honesto y continuo trabajo.
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PD: Después de publicar este post me sentí que quizás hubiera sonado muy 'superficial' con lo de los zapatos de Louboutin, que tanto han irritado a una persona que hizo un comentario, pero esa no fue mi intención. Después de todo, no tengo muchos zapatos de Louboutin, ni como todos los días en Nobu, ni nada por el estilo --pero como ni fumo, ni bebo, ni tengo vicios --esas cosas me causan mucha ilusión y siempre que he podido me he dado esos gustos. Claro que si es necesario andaría descalza por ayudar a mi hija o a mi familia --pero eso de 'comerme' los zapatos no me parece que llegaremos a eso.

Sunday, March 1, 2009

Aquellos comienzos como exilados...




No puedo negar que me siento muy orgullosa de como los cubanos reaccionamos cuando de de un día para otro tuvimos que huir de Cuba y convertirnos en ´refugiados cubanos´. Casi 2 millones de nosotros en 50 años de doloroso exilio...Y en los años 60 -mami, mi hermano y yo salimos a finales de los 60- eramos mayormente familias de la clase media, ya fuera una clase media promedio, como una clase media profesional que vivía muy bien en aquella sociedad en que habíamos sido su gran ´fuerza' social y la inmensa mayoría.

Y así fue que cuando llegamos al exilio -y ahora les hablo de nuestros primeros años en México y en Miami-- estábamos poco menos que en la indigencia ¡aunque teníamos la suerte que no nos dábamos cuenta de lo realmente pobres que éramos!

Era una vida a lo 'catch 22', porque no solamente no teníamos dinero para comprar medicinas --sino que como nuestros hábitos alimenticios eran todos los equivocados ---teníamos las defensas bajas y nos enfermábamos a menudo. Y recuerdo que cuando mami se enfermó de anemia ¡se recuperó muy lentamente y creo que hasta pasaba hambre para darnos la comida a mi hermano León y a mí! Igual que yo tuve pleuresía por un catarro mal cuidado y como no teníamos dinero para comprar antibióticos, pues se me tuvo que quitar sola --¡y todo esto cuando apenas era una niña de 20 años!

¡Es que vivíamos mayormente comiendo pan y queso! Algunos vecinos –que recibían ayuda del Centro de Refugiados Cubanos (que no podía ayudarnos, porque como técnicamente habíamos entrado en el país como ‘residentes legales’ vía México, no teníamos derecho a ayuda del gobierno, pues para ellos ‘no’ éramos refugiados) --nos regalaban trozos de queso americano, harina de maíz, leche en polvo y carne procesada tipo Spam (aunque venían en unos envases sin nombre, ni marca) --y con ello nos alimentábamos. Como es lógico, hasta el día de hoy detesto el queso americano porque mi almuerzo diario por meses y meses fue un ‘sandwich’ de pan blanco con una lasca fría de aquel queso que sabía a ‘plástico’. Y por supuesto, poder comer de cuando un cuando una hamburguesa en aquellas hamburguerías llamadas Royal Castle –¡costaban 14 centavos y eran muy pequeñitas! - o sus deliciosos ‘grits’ -15 centavos por un bol pequeño- era todo un lujo ---¡y se nos hacía la boca agua de tan solo mirarlas!

Pero, eventualmente todo iba mejorando, porque los tres logramos tener pronto varios trabajos y todos nos sacrificamos mucho --¡y empezamos a comer un poco mejor!

León comenzó a trabajar de ‘bus boy’ en el Dahla Horse, cerca de la casa (bufé de “todo lo que puedas comer por $0.99) -- y después como ‘pastry boy’ en el elegante comedor del Hotel Barcelona de Miami Beach, donde le permitían comer -¡aunque en el Barcelona eran mayormente postres y ‘cheesecakes’, cuyas sobras regalaban a los empleados al finalizar la noche y León las traía a casa con mucha alegría!

Como era tanto el ‘cheesecake’ y los pasteles de manzana que comíamos -¡fue un milagro no nos hiciéramos todos diabéticos fulminantes!- y los compartíamos con los vecinos, quienes nos daban un poco más de queso, o de leche en polvo. León también se colocó los fines de semana en una cafetería de la Calle 8 llamada San Juan Bosco, cuyo dueño era Leonard, un buen amigo de papi de Cuba, donde tenía que limpiar el local y los baños ¡y le pagaban con la comida de la noche! Pero esto fue un desastre, porque a los pocos días de empezar Leonard llamó a mami a decirle que tenía que botar a León ¡porque el muchacho comía demasiado!

Por mi parte en el F.W. Woolworth me pusieron a trabajar a cargo del “Candy Counter” que estaba dentro del ‘Snack Bar’ --¡el que estaba a cargo de una cubana muy lista que se las sabía todas!- la que me explicó que todas las mañanas, cuando fuéramos a la cocina a buscar en sus enormes refrigeradores los ingredientes para hacer los sandwiches y las pizzas, igual que los jamones que vendíamos por libra- debíamos preparar más pizzas y muchos más ‘sandwiches’ estilo ‘hoagie’ de los que se iban a vender --¡y así nos podíamos llevar a casa los sobrantes al final del día!
La cubana era un lince --y el truco funcionó, por lo que diariamente ambas nos llevábamos a casa al menos 2 ‘hoagies’ cada una, que aunque tenían la lechuga un poco mustia y llevaban horas sin refrigeración, nos sabían a gloria. Lo de las pizzas nunca funcionó porque casi nunca sobraban pedazos, aunque una hora antes de cerrar el ‘snack bar’ siempre horneábamos 2 o 3 --¡lo que a veces provocaba que el borrachín Mr. Lindsey, el manager irlandés-americano de la tienda nos mirara con gran desconfianza!

Otra ventaja que me ilusionaba mucho -¡y soñaba con que llegara ese día, se los juro!- era que todos los lunes, el día que Lourdes, la otra chica que trabajaba conmigo estaba libre y yo estaba a cargo de todo -¡me daban el almuerzo gratis en la fuente de soda del Woolworth, donde ordenaba ‘comida caliente’ y devoraba platos de ‘meat loaf’, o pollo frito estilo sureño ¡con puré de papas’ y toneladas de hirviente gravy!

Y asi pasaron los días, los meses y los años --¡hasta que un día mi padre salió de Cuba, vivió casi 2 años en México y eventualmente se reunió con nosotros en Miami! Y como un bravo Don Quijote luchando con los molinos de viento nos dijo que nos teníamos que ir a vivir a New York donde le habían ofrecido un buen trabajo ¡y allí comenzaríamos una nueva vida! ¡Y asi fue!

Tuesday, February 24, 2009

Calumnias sin explicación


Nunca he pensado que alguien quiera hacerme daño, o que pueda caerle mal a alguien.

Lo aprendí de mi mamá, a quien todos querían y siempre he tratado de llevar una vida abierta y sincera en que digo lo que siento y no tengo una doble-cara. Una vida en paz conmigo misma, en la que no le he hecho daño a nadie - y sin querer hacerme la 'santa', aunque me pongo a pensar y pensar,realmente no puedo encontrar a quien le hubiera podido hacer tanto daño como para provocar reacciones de maldad hacia mi persona. ¡Y menos todavía puedo pensar que haya gente desconocida, que realmente no me conoce de nada, que nunca he visto, que me quiera dañar, ya sea con chismes, calumnias, envidias o mentiras!

Pero así ha sido.

Y últimamente (¿será la situación económica o el estrés causado por la inestabilidad que se siente en la atmósfera?) me han ocurrido dos cosas que me han impactado porque fueron ataques cobardes a mí, en los que se mezclaron semi-verdades con puras mentiras, inventos y calumnias. ¡Y todo hecho anónimamente, con correos electrónicos anónimos a otras personas, sin saber yo ni siquiera de dónde venían esos ataques! Y menos todavía sin poderlos explicar porque todo está sellado --y se me ha negado la oportunidad de explicar que todo es una mentira.

Y esto coincide con cuentos de que hay personas que firman con mi nombre -o el de mi hermano- 'posts' falsos en el Internet -y con el hecho de que hace 1 mes fui víctima de 'theft identity´-- pidieron en mi nombre tarjetas de crédito haciéndose pasar por mí --y ahí por ahi delincuentes que tienen toda mi información privada. Y que la policía les esté siguiendo la pista....


¡Los peligros del Internet y de este mundo cibernético mano a mano con la maldad de la gente!
Hay quienes me han dicho que debo cerrar este blog, que debo salirme de Facebook, etc, etc. Pero pienso que no voy a permitir que 'los malos' y los llenos de envidia me hagan encerrarme del mundo y no participar en algo que me da placer. Especialmente este blog personal que al parecer (con la excepción de un par de emails muy 'bitchy') --le gusta a los que me conocen, ya sea en persona, o a través de mi carrera como periodista.

¿Se imaginan el 'anger' que tiene que tener alguien que no me conoce, pero oye 'pedazos' de una conversación mía con otra amiga en un restaurante de Miami --y lo que no oye 'lo inventa' maliciosamente, mentirosamente, y le manda un email a otra persona contándole 'el chisme' -y de paso me insulta? Wow!!!....Pensé que estos 'bretes' eran algo tan Latino --pero ahora pienso que no es una gente, sino 'una' persona --y las envidias de toda la vida, que cuando una las desconoce, son sin duda las peores.

La suerte es que las personas que me quieren y me conocen, saben exactamente quién soy y como soy. Eso me basta, pero no puedo negar que me entristece ver el poder de la maldad. Hasta en las cosas más nimias.

Friday, February 20, 2009

Experiencias Inolvidables a los 15 Años













Cuando cumplí 15 años, vivía un momento maravilloso de mi vida. Era bonita, lo que al fin ‘sabía’, porque el haber sido muy flaca hasta los 14 años me había acomplejado mucho hasta entonces, convencida incluso de que mis piernas delgadas eran el punto focal de todos los que miraban y probablemente motivos de críticas espantosas, haciendo que cuando caminara me dijera a mi misma “¡Ay mis piernas flacas, mis horrible piernas flacas, que no me las miren, que no me miren”. Y además de eso en aquellos meses mami me había comprado ropas preciosas, vestidos muy adultos -¡y hasta dos pares de zapatos de tacones! --los que absurdamente estaba prohibido usarlos hasta que se cumplieran los 15 años -y ni un día antes.

Por eso yo estaba tan feliz, ya que había esperado tanto –literalmente contando los días y las semanas- por la llegada de mis 15 años. Era el momento de la liberación en que podía oficialmente ir a grandes fiestas, usar tacones, usar pintura de labios y ser ‘oficialmente’ una mujer, porque en Cuba se pasaba directamente de ‘niñas’ a ‘adultas’, sin que existiera esa zona intermedia de la adolescencia postergada.

Asi mismo era. Eramos niñas ‘patilargas’ y sin maquillaje un día -y al día siguiente podíamos comenzar a ser vampiresas pintorreteadas, en enormes tacones y con escotes hasta el ombligo. ¡Algo fascinante! Y todo estaba OK y nadie protestaba, incluyendo a los padres más conservadoras, que sabían perfectamente que así estaba dispuesto -y que los 15 marcaban mucho más que una fecha en un calendario. ¡Era un verdadero “de Niña a Mujer”!

Pues al cumplir mis quince años (por la situación política difícil, yo no había tenido la “fiesta de 15” que siempre había soñado, ni nada que celebrara el gran día, incluyendo “la misa y desayuno” que estaba de moda ofrecer a las amigas)celebré la gran fecha disfrutando cosas ‘diferentes’, las que eran el denominador común de nuestras vidas de familia ‘bohemia’, intelectual y poco convencional.

Por ejemplo, el día de mis 15, mi papá –que estaba pasando un momento difícil en su vida porque mami se había divorciado de él un par de años antes- me invitó a comer al exótico y muy divertido restaurante polinesio Trader’s Vic en el hotel Habana Hilton (conocido por otros como el Habana Libre, pero siempre me he negado a llamarlo así)--el que en Cuba llamábamos El Polinesio. Era un lugar muy divertido, con una decoración exótica fabulosa, con canoas de Tahití colgadas del techo -¡y donde servían tragos muy extravagantes como El Escorpión, y uno muy delicado en que flotaba un pétalo de rosa, con una perla de los Mares del Sur!

Y cuando llegamos mi padre y yo al Polinesio, la primera sorpresa fue que el camarero –un descarado en realidad- se creyó que yo era una ‘conquista’ de papi, lo que comentó con el tipico relajo cubano -y a papi le provocó mucha risa, pero a mi me molestó un poco, porque casi nunca salía sola con mi papá y deseaba que aquella noche fuera un momento muy genuino y simbólico entre 'padre e hija', y no un momento abaratado por un camarero estúpido. Yo recuerdo que era cierto que lucía bastante adulta, toda maquillada, con tacones de gamuza negra con un lacito de raso -y un vestido estilo ‘trapecio’ (una moda lanzada en Paris por un joven llamado Yves Saint Laurent, y un estilo imitado hoy en día por todos el mundo) de una tela azúl iridiscente llamada Casandra, el que tenía un lazo bajo el busto estilo Imperio, que al ser desflecada la tela -¡tenía las puntas rosadas, lo que le daba un toque muy original! Era un vestido de líneas geométricas, de una simplicidad absoluta, en que ‘la tela lo era todo’ (como dijo mami) --y me lo había hecho Isabelita, la modista nuestra, copiando línea a línea el modelo de YSL que habíamos recortado de una revista francesa.

Aquella noche la pasé muy bien a pesar del comienzo -y papi fue muy simpático, no tomó demasiado y nos reímos mucho, además de que nos encantó el restaurante donde tomamos los tragos exóticos (en Cuba servían alcohol a todas las edades) y comimos costillitas BBQ dulzonas y exquisitas. Otros regalos que me habían hecho por los 15 eran la tradicional pulsera de oro y perlas de la joyería La Casa Quintana; unas dormilonas de perlas (para las que unos días antes yo sola había ido a la clínica El Sagrado Corazón y el Dr. Alberto Alonso me había abierto las orejas, lo que papi se había negado a que me hicieran cuando nací); un “Five Year Diary” de piel con una llavecita; unos zapatos de raso azúl marca Mannequin, divinos y compañeros de un vestido del mismo color para llevar a la fiesta de 15 de una amiga y -¡mi regalo favorito! - una preciosa pijama de china de seda, blanca y toda bordada en colores de la tienda Indochina.

A finales de ese año, cumplidos ya los 15, se había casado mi prima Marilyn Ichaso con Alberto Morató y nuestra familia estuvo en ‘overdrive’ con comidas, fiestas, peticiones de mano, la boda civil, la boda religiosa, etc, etc.- y mi vestuario de mujer adulta había crecido considerablemente, pues quería ir con un modelo diferente a cada fiesta y mami me complació, a pesar de que la situación política era ya terrible.

Pero la pijama china seguía guardada entre papeles de tisú blancos, en una gaveta, hasta que la noche del 31 de Diciembre decidí estrenarle, encerrándome en mi cuarto a esperar las 12 de la noche -y el comienzo del nuevo año a mi manera.

Recuerdo que cogí un platico de postre de la vajilla blanca con filos dorados que jamás se usaba, coloqué en él 12 uvas y las llevé a mi cuarto, donde me vestí con mi pijama china, me puse todas las joyas que me habían regalado por los 15, me maquillé y me peiné con los ojos muy pintados y el peinado revuelto al estilo Brigitte Bardot (¡que me fascinaba!) -y a las doce de la noche puse música en mi tocadiscos High Fidelity, me senté en la cama solita y con mucha ceremonia comencé a comerme -una a una- las uvas -¡y a fumar sin cesar mis deliciosos cigarros Salem de una cajetilla nueva que me había comprado a escondidas de todos!

A las 12 de la noche se oyeron los tiros usuales que celebraban el comienzo del nuevo año - y yo fumaba y fumaba, sintiéndome muy sofisticada y adulta. Hasta que de pronto me di cuenta de que me había mareado terriblemente, ya que no estaba acostumbrada a fumar y me entraron unas ganas de vomitar horribles mientras el cuarto me daba vueltas y más vueltas. ¡Fue horrible!

Y recuerdo hasta el día de hoy la sensación espantosa del mareo que me dio. Y en medio de lo mal que me sentía, dando tumbos y con violentas ganas de vomitar, me arrepentí de haber fumado a escondidas de mi mamá y de ser tan idiota -y me levanté en medio de la ‘humarada’ que se había formado en el cuarto y boté la caja de cigarrillos por la ventana, cayendo 4 pisos más abajo, lo que oí en medio de la oscuridad y de una Habana extrañamente silenciosa en aquellos momentos. ¡Nunca más iba a fumar!...¡Qué horror!....Pero, claro está, aquello fue una promesa que no llegué a cumplir hasta muchos años más tarde, pero -aún así- mi fiesta privada no había terminado aquella noche y cuando se me fue el mareo -¡y todavía vestida de china y pintada y peinada como Brigitte!- me puse a leer “Demián” de Herman Hesse, mi libro favorito en aquellos días, hasta que me quedé dormida.

Wednesday, February 18, 2009

Primeros "faux pas"


Ha comenzado el gobierno de Obama y quisiera que le fuera maravillosamente bien. ¡Todo lo contrario de lo que ha dicho el anti-americano y espantoso Rush Limbaugh, quien me produce un asco moral y físico enorme!

Pero al mismo tiempo veo que -como ocurre en todos los gobiernos, especialmente al principio, y digo esto porque en mi mente quiero ser comprensiva- han habido algunos errores que me molestan mucho ---y me decepcionan.

Uno que me parece espantoso son las palabras del nuevo Fiscal General Eric Holder (bien conocido entre los cubanos por su labor en el caso del niño Elián González)al decir que en cuestiones raciales todavía somos "una nacion de cobardes". Y ha dicho esto sin tomar en consideración el hecho de que blancos y negros hayan electo al presidente Obama contradice 100% su fea afirmación. Todo lo contrario. Creo que hubo una gran valentía en elegir a Obama en lo que fuera una nación muy racista hace solo un par de décadas. Y las palabras nada menos que del Fiscal General me parecen muy poco 'politicamente correctas' --y denotan una actitud muy resentida de su parte.
Error garrafal, sin duda.

Otro error de estilo -y de discreción- es que Michelle Obama no solo haya salido en la portada de Vogue, sino que en las páginas interiores haya 'posado' para un diagrama de varias páginas con ropa de diseñadores y en unos salones altamente lujosos...Algo muy vanidoso y innecesario cuando hay millones de americanos sin trabajo y mucha gente durmiendo en sus carros y perdiendo diariamente sus casas --¿y no les parece de muy mal gusto ver a la nuevecita Primera Dama posando de esa forma tan frívola para Vogue? Una entrevista con una buena foto estilo portrait de ella hubiera sido lo correcto. Pero un 'layout' de moda y estilo de vida me parece fuera de lugar en los momentos de crisis que se están viviendo. ¿Quién la aconsejó a hacer esto?...No sé, pero es una muestra de tener poco sentido en lo que es 'saber estar'.

Espero que estos errores no continuen porque dañan la imagen del nuevo gobierno, y le deseo al nuevo presidente toda la buena suerte posible. Lo veo con deseos de sacar a flote el pais y actuando con seriedad, sinceridad y cordura. ¡ Y ojalá todo salga bien por el bien de todos!

Monday, February 2, 2009

Las 'guaguas' de La Habana




En Cuba a los autobuses les dicen 'guaguas' ---y así sigo llamándolas.

Desde que era niña ya me daba cuenta que las guaguas cubanas tenían gran personalidad, y eran como personajes de nuestras vidas. Y su continuo ir y venir era motivo de chistes, críticas, grandes esperas bajo el sol, y una inmensa lección de filosofía callejera.

Algunas guaguas estaban tan viejitas y destartaladas, que parecían un montón de chatarra ambulante. Sin embargo, caminaban perfectamente, cogiendo las curvas de las esquinas rugiendo -¡casi en dos ruedas, y echando humo por todas partes!- con gran orgullo de seguir funcionando, a pesar de sus años.

Otras eran modernas, chatas, anchas, amenazantes, y se paseaban entre las demás como si fueran “los guapos del barrio”, Entre éstas recuerdo la Ruta 20 y la 79. Entre las viejitas y ferrujosas la 23 y la 26/27. La Ruta 30 me gustaba mucho porque tenía un recorrido muy simpático, y era sin duda una guagua muy habanera.

Por supuesto, los autobuses blancos y azules que conocí mejor (I-1 y U-4) eran casi como aristocráticos coches de caballos. ¡Y oficialmente se llamaban Autobuses Modernos!

Transporte muy democrático, donde blancos, negros, mulatos o chinos viajábamos en total armonía pagando tan solo 8 centavos --y 2 más por la transferencia. ¡Y hasta teníamos el lujo de un conductor que –a veces haciendo de malabarista- venía a cobrarnos al asiento!

Parte de toda la aventura eran las espontáneas serenatas de los “artistas cubanos”; especialmente el llamado Juan Charrasqueado, que subía siempre con su guitarra y traje de mariachi. También una mujer albina, ya mayor, llamada Pelusa a la que le tenía mucho miedo, porque se montaba en la guagua siempre en silencio, llevando colgado del cuello un misterioso cartelito que decía "Si me desmayo, llevo amoniaco en la cartera".

Recuerdo sentir admiración y horror a los hombres jóvenes que -como verdaderos 'guerreros'- iban en bicicletas, y se colgaban peligrosamente de las ventanillas aprovechando así el impulso de la guagua, ahorrándose el pedaleo a lo largo del recorrido.

Recuerdo los apretones; la guagua inclinada hacia la derecha, como una tropical Torre de Pisa; los gritos de “en la esquina”; y las protestas violentas de los que se quedaban en las paradas, mientras que la guagua, llena hasta al tope, seguía de largo, con su pesada carga.

Wednesday, January 28, 2009

Echo de menos la nieve y el frío


¿Por qué soy hija del maltrato? ¿Por qué no sé disfrutar la vida con menos melancolía y menos amor a lo difícil?

Echo de menos New York. Veo nevar y quiero estar allí. Veo caer en la helada escarcha sobre los rostros de los locutores de la TV -y deseo sentir esa frescura. Me dicen que el frío es espantoso - y no me atemorizo. Me comentan la suerte que tengo de estar en Miami cogiendo sol y un clima perfecto -y me da pena no estar en New York compartiendo suerte con los que se hielan. Echo de menos las durezas de mi ciudad, lo gris, lo que me impulso a moverme con más energía porque me cuesta más trabajos. Echo de menos esa cotidianidad, la que a veces es sin duda demasiado solitaria, casi sin amigos, con muy poca familia, muy envuelta en mi misma allá arriba en ese piso 20 en el medio de Manhattan --pero sin muchos sobresaltos y con una rutina que me place y me calma.

El año pasado fue igual cuando me quede en Miami 2 meses en esta misma epoca. Y este año es peor, porque veo que la ciudad con sus cielos azules, sus nubes preciosas y sus palmeras verdes bellas, me induce a tener menos disciplina. A ser más 'dejada'. A ser mucho más haragana. A querer leer y leer y leer -y no moverme de la cama. Ciudad ancha, extensa, más bien chata (excepto la línea mágica del downtown y sus puentes y rascacielos) que a todos sus habitantes los induce a comer comida cubana, con gula y total abandono, casi todos los días ---¡lo que en New York hago quizás 1 vez al mes! --y que si viviera aquí acabaría conmigo.

Hoy comí sushi ¡y me hizo tan feliz! Y me encantó verlo tan familiar y cortadito tan lindo en el plato. Es verdad que siento dejar a la familia, a los amigos, a la cubanía que llevamos adentro todos, pero ya New York me llama con demasiada intensidad.

Y como soy mujer que excusa siempre al amante difícil --pronto estaré allí.

Friday, January 23, 2009

Un gran llanto colectivo


Es muy curioso, pero 'siento' que en relación a Cuba, muchas cosas están cambiando. Y no me refiero a la situación política en la isla, ni la situación política internacional ---sino a algo mucho más sutil, más humano, provocado quizás por el paso del tiempo --y por una especie de enorme cansancio colectivo que nos hace perder el rencor --y comenzar a perdonar --y a entendernos mejor

Les comento esto porque en un intercambio de emails que de cuando en cuando mantengo con un conocido intelectual cubano residente en la isla, le hablé de la próxima película de mi hermano (Paraíso, de León Ichaso) y usé estas frases: "La pelicula es bellisima...muy humana...con una belleza visual impresionante...un Miami muy diferente....dá ganas de llorar porque es como un gran llanto colectivo...un gran por qué sin recriminaciones¨."

Y el señor -ya mayor, amigo de mi papá, quien por años se ha quedado allí en la isla, trabajando- me contestó al instante:

"No imaginan cuantas veces lloro esos mismos llantos...¡Cuánta solidaridad en el dolor! Nunca la Historiá pagará esta deuda con todos. Créanme que los de esta orilla, también inundamos ese río"

Y todo esto, que nos sale del alma, de un lado y de otro, es lo que me hace pensar que ya todo el mundo está cansado de odiar, de recriminar, de sentir rencor...y que 'los de allá' comprenden que NO HA HABIDO RAZON ALGUNA PARA QUE TODOS SUFRIERAMOS TANTO EN ESTOS 50 AÑOS!..y no había necesidad de destruir Cuba y causar miles de muertos para llegar a un punto cero en que nada se ha logrado, ni nada se ha resuelto. Y este hombre hasta habla de que 'la Historia nunca pagará esta deuda'....¿Será que al cumplirse estos 50 años de sufrimientos ya nadie quiere seguir 'presos' del mismo destino?

Yo misma -que tan estricta he sido siempre en todo lo que tenga que ver con las 2 Cubas- pienso que no me quedan más fuerzas....no me quedan más deseos de pelear y luchar. ¡Que estoy demasiado cansada de que Fidel Castro decida todo lo que pasa en mi vida desde hace 50 años! ..Y es posible que muchos de la otra orilla sientan lo mismo.

¿O soy demasiado 'naive' y debo mantener la guarda en alto?

Tuesday, January 20, 2009

Miami del Corazón



Estoy de nuevo en Miami pasando unas semanas. Y lo más interesante de esta estancia lejos de mi casa y de mi 'habitat' en New York es que aquí estoy emocionalmente habitando una mini-Cuba. Una mini-Habana que nadie tiene que ver 'físicamente' con La Habana, pero donde podemos imaginarla y sentirla. Un lugar donde paso a paso encuentro una sensación de 'familiaridad' que me agrada por ser muy cálida y amable.

Sigo prefiriendo vivir en New York, donde es imposible aburrirse y donde la ciudad me 'empuja' a hacer cosas y por osmosis me llena de energía y de deseos de conocer más y más --pero en Miami todo es más sencillo, más 'acaramelado' --y en las calles a veces me sorprende como de pronto se siente un divino olor a ajo y a mojo criollo que viene de un restaurante cubano, a veces del tamaño de un estrecho pasillo, el que se llena de gente tomando café y comiendo pan con lechón.

Igual que me encanta hablar en español tan pronto el avión aterriza en esta ciudad, donde no se me ocurre ni por un solo segundo hablar en inglés. Y volver a visitar los lugares donde vivimos cuando llegamos al exilio hace 40 y tantos años, como quien visita un pasado donde aprendimos a pasar trabajos, casi hasta hambre y a enfrentar tantas necesidades y tantos problemas que hoy en día nos parecerían imposibles de superar y tolerar....Igual que me gusta el observar con curiosidad y cariño a los 'personajes' cubanos que aquí habitan, especialmente los viejitos almidonados y planchados y con enorme dignidad, que me inspiran tanta ternura...Y otros cubanos que parecen ser caricaturas ambulantes 'de la cubanía', los que gesticulan mucho y hablan gritando, usando a veces esa bravuconería tan nuestra, pero siempre muy 'queridos' (como dicen los colombianos) --porque de alguna forma u otra son como posibles mil versiones de nosotros mismos.

También me gusta tener cerca a mis primos -especialmente a mi prima Purita, la matriarca de la familia- y los hijos de mis primos, y a los nietos de mis primos. Una nueva generación nacida aquí, muy bella, muy llena de juventud, pero que desafortunadamente a veces se 'pierde' el conocer la magia de lo que es ser 'cubanos'. Y me encanta tener cerca a mis buenas amigas de toda la vida. Con las que compartía tantos sueños de niña y de jovencita --¡incluso cosas locas como casarnos un día con el Príncipe Azul o al menos con un Lord Inglés al estilo de las novelas de Corín Tellado! - y con las que he compartido tantos momentos importantes de mi vida.

Y me encanta poder ir a ver a mi tía Pura, la única hermana de mami que vive, con sus 98 años y el cutis maravilloso, de una mujer de 30. Sí....Miami es muy dulce en todos estos sentidos. Y en mi universo de mujer curiosa que adora los símbolos, nada tiene que ver con la ciudad bellísima y trendy que se alza junto al mar.

Saturday, January 10, 2009

El placer de estar en casa







Ayer le comenté a mi amigo Mariano por email que estaba a punto irme a Miami ¡por un mes! --y que de pronto me sentía un poco temerosa de dejar mi apartamento, mi ciudad, mi 'cuevita' --y sin muchos deseos de ir. Y su respuesta -dicha sin el menor deseo de 'ofender'- me dejó un poco sorprendida: "sí", me escribió "esas son cosas de la vejez. de cuando nos hacemos mayores".

¿Vejez?...¿Mayores?...

Ahora me da risa lo sucedido, pero en el momento que leí su email me sentí rarísima. No me sentí ofendida, sino sorprendida, porque jamás hubiera atribuído mis miedos a dejar mi casa ¡a mi acumulación de cumpleaños! ¿Vejez yo? ¡Qué locura! Tendré otros síntomas físicos de mi 'madurez', como comienzos de artritis, el que cada día veo peor de cerca y de lejos, que me duele la espalda, etc, etc...pero nunca cosas relacionadas a mi carácter, el que siempre he considerado muy joven y moderno.

¡Pero quizás Mariano tenga razón! Cada día me gusta más mi casa --y no deseo salir mucho de ella. Me encanta mi apartamento neoyorquino, donde he vivido 30 años, el que me se de memoria hasta con las luces apagadas, y donde viven junto a mi los recuerdos de toda mi vida.

Las fotos de Cuba, los libros, los cuadros, los adornos, los portarretratos, los albumes de recuerdos, mi ropa, mi computadora, mis cámaras, mis vajillas, mi colección de botellas de perfume antiguas -además de los rincones donde por años han estado ocurrieron los cumpleaños, las Nochebuenas, las reuniones familiares --y mis cientos de 'tarecos'...¡toda mi existencia en este planeta! Y de cierta forma mi cotidianidad y ese semi-caos de objetos (soy amante de tener muchas cosas a mi alrededor y rodearme de símbolos y cosas que me dan placer) me hace sentir protegida, arropada --¡a salvo!

Desde que murió mami -hace 1 año, después de vivir a 1 manzana de mi casa por 30 años- siento todavía más esa necesidad de estar en mi casa. Y no solo estar en mi casa, sino estar 'sola' en mi casa, lo que es aún mejor. De refugiarme con la TV ,con las peliculas en videos, con mis libros y con mi computadora, donde trabajo lo que parece a veces ¡sin cesar! --escribiendo mis artículos, mi blog...Escribiendo y escribiendo...algo que me ayuda, me gusta, me acompaña....Y así me paso horas en mi casa...interrumpidas por una caminata diaria a Rockefeller Center (20 manzanas , 10 de ida y 10 de vuelta)...y por llamadas telefónicas de negocios ---y también a mi hermano León, a mi hija, a Mariano, a algunas amistades...y punto. Y así día tras día, rota la rutina por un viaje de vez en cuando, pero nunca más de 10 días fuera...¡y de regreso a mi palomar de cristal, en ese piso 20 que me hace sentir muy lejos del pie de calle y de la realidad!

Una reciente estadística precisamente dice que en New York 1 de cada 2 viviendas las ocupan 'personas solas' --¡de las que más de un 90% no padecen de depresión, ni de una sola gota de soledad, ni tristeza! ¡Solos y con vidas felices! Somos la ciudad donde los que estamos sin pareja --¡nos sentimos menos solos que en ningun otro lugar de la Tierra! ¿No les parece esto muy interesante? Y es verdad, porque soy ejemplo de ello.

Y quizás por eso ahora comprendo a mi madre cuando me decía que cada día le gustaba menos salir de su casa. Y cuando se le hablaba de hacer un viaje me decía "¡A mi de aqui no me saca nadie!" o "Qué se me ha perdido a mi allí?". Yo espero ser menos 'radical' pues cuando salgo o viajo --siempre la paso muy bien y me encanta aprender cosas nuevas a cada momento.

Pero es 'el arranque' el que se me hace difícil --cada día más difícil. Es que quizás me pregunte..."¿Y qué se me ha perdido a mi fuera de mi casa con lo bien que la paso aquí?"

Thursday, January 8, 2009

Havana



Living in Havana since birth had made me too familiar with its beauty.

I took for granted its magnificent architecture, its ornate centuries old palaces, the magnificent churches and colonial buildings, the beautiful boulevards and its old fashioned sidewalk cafes, the salty mist of the Caribbean, as it furiously blasted against the old walls, the wide arcades filled with the most amusing street vendors, the intoxicating smells of Jasmine and Ylang-Ylang, its History, its charm, its never ending rhythm....

Havana was ‘my city’ and --like most of us ‘habaneros’-- I felt I owned it a

The city was a fascinating mix of our deeply rooted European influence, which was ‘alive’ in every turn of the winding streets of Old Havana, infused with a wonderful feeling of tradition and hard work --hand in hand with the modern city that grew next to the water, happy, tall, bright, sensual and filled with the unmistakable images of a tropical vibrant metropolis.

Havana was my mother’s ‘territory’ and she showed me every corner and everyone of its magic sites. Never a person to enjoy ‘the country’, she always was the consumate ‘city-girl’ and instilled in me an endless love for sophisticated big cities, always ready to be discovered.

The rest of Cuba and its landscapes were my father’s obsession. ‘His’ is the memory of the Sunday outings he insisted on taking us on when we were growing up, many of which I detested, since I would get violently car-sick, and my mother obviously disliked them as much as I did. Somehow, with the typical insolence of the very young, I was jaded and bored by so much "tropic", so much "greenery" and so "many stunning-white-sand-like-sugar beaches".

No, Cuba was not important to me when I was an adolescent ---because Paris was the city of my dreams! I dreamed of living in Paris --and had memorized the entire Michelin Guide, knowing by heart every corner of the Louvre Museum, and the location of the Nike of Samothrace ---and that of the Venus of Milo, at the end of a narrow corridor. Cuba did not interested me that much, because -I then believed- it had no mystery to offer me.

For a teenager raised on dreams for a scintillating future, fascinated by American movies and rock&roll, there was nothing exciting about the sensual swaying of old cobblestone streets, or the grayish baroque façades of Old Havana. A million of my steps were all over my city. I had walked it many times and knew by heart its twists and turns. And although it was my warm and familial coccoon, I had always wanted to fly away to the ‘allure’ of the foreign.

After all, I lived there, I was born and raised there; and beyond the travels and the adventures --whenever I returned from the exotic jaunts of my dreams-- Havana would be there. Undisturbed, filled with warmth --always welcoming. And I would live there forever! Hence, what was there to dream about?

Little did I know.

Tuesday, January 6, 2009

Mi vecino Emilio




Mi imaginación siempre ha sido una aliada perfecta, aunque a veces traicionera. Y por ella, a los 14 años de edad (como ilustra la foto de este post) me enamoré perdidamente de un vecino mío que me doblaba la edad.

Amor platónico por supuesto, a base de miradas y gestos, los que siempre me han parecido más eróticos que los amores de verdad, pues encierran una divina carga de imaginación y de voluptuosidad que la realidad raramente alcanza.

Emilio y yo nos mirábamos todos los días de lunes a viernes cuando yo esperaba el ómnibus del colegio Ursulinas. Nos acabábamos de mudar de nuestra casa de Miramar al Vedado y yo me paraba por las mañanas frente a la entrada del edificio, muy mona, con mi uniforme planchado y limpio, mi cola de caballo y mis libros ‘en la mano’ (ya que a esa edad nadie llevaba una infantil maleta) –y a los pocos minutos Emilio, alto, con pelo oscuro, vestido siempre de traje y una cara cuadrada muy sexy (me encantan los hombres con la quijada fuerte) salía de su casa, sacaba su Chevrolet azul de 2 tonos del garage, daba marcha atrás, hacía un corte en la mitad de la calle - y antes de seguir camino viraba la cara hacia la entrada de mi edificio ¡y me miraba fijamente por unos segundos!

Y aunque llevaba gafas de sol, era obvio que era una mirada interesadísima, profunda, lenta, que me dejaba soñando al instante con él -¡hasta que horas más tarde, después del almuerzo –yo esperaba de nuevo la guagua del colegio en el mismo lugar y Emilio regresaba a su trabajo, sacando el auto, enfilando la calle -¡y la mirada de nuevo me dejaba temblando de emoción!

Y no crean que era una mirada sin importancia, o exagerada por mí en mi imaginación de adolescente enamorada del amor, sino una mirada ¡larguísima! en que debe haber puesto en ese momento los frenos del auto para poder mantenerla tanto tiempo.

De ventanilla a puerta de edificio…Unos 15 pies de distancia…Cara a cara…El con gafas, yo sin ellas…¡Un momento que todavía me eriza cuando lo recuerdo!

Como era algo que me emocionaba tanto, provocando que jamás faltara al colegio y que en los fines de semana contara las horas para que llegara el lunes por la mañana -¡y mis encuentros con Emilio! –le conté mi aventura a mis vecinas Isabel y Magaly Campins, desde cuyo balcón en el cuarto piso había una vista fabulosa de la casa de Emilio y donde nos pasábamos largas horas mirándola, chequeando cuál era su cuarto (¡frente por frente a nuestro balcón!) y averiguando todo sobre su vida, incluyendo su nombre, el que sacamos de la Guía Social porque el apellido de la familia lo averiguamos a través del encargado del edificio. Aquel era como un ‘balcón indiscreto’ desde donde nos divertíamos muchísimo -y aunque Magaly iba a la universidad y no tenía mucho tiempo –Isabel no trabajaba y la vigilancia de la casa de Emilio y las idas y venidas de él y de sus padres (a quienes Magaly los ‘bautizó’ como Suegrito y Suegrita) se hizo parte de su rutina, y pasaba largas horas en su puesto de observación.

“Suegrito llegó con Suegrita y Emilio conversó con ellos en el portal”…”Emilio salió en la noche y llevaba un traje nuevo”…”Suegrita llegó en un taxi, con una muchacha rubia y cargada de paquetes”…Los “partes” eran diarios, complementando mis encuentros (dos veces al día, 10 veces a la semana) con los ojos de Emilio. Por lo que pronto decidí que aquello tenía que avanzar un nuevo escalón. ¡Y asi fue que comencé a escribirle cartas diarias al misterioso Emilio, el que ‘con ojos acerados y expresión enigmática’ era un hombre salido de las novelas de Corín Tellado!

No, no eran cartas de amor, ni nada por el estilo. ¡Por Dios, qué ridículo hubiera sido eso!...Eran cartas divertidas, muy simpáticas, de muchacha un tanto irreverente aunque sofisticada, en que le contaba cosas que me sucedían, gente que conocía, le comentaba libros, películas -y sólo una vez le dije que yo era una persona que sabía todo sobre su vida -y nada más. ¡Emilio era mi nueva audiencia, sustituyendo a las niñas cautivas del ómnibus de Bartolo y Cuca que nos llevaba a las Dominicas Americanas y a quien yo les hacía grandes cuentos!

Recuerdo que en el F.W.Woolworth de la calle 23 compré un papel de cartas americano de la marca Crane que era un ‘block’ de papeles en colores pasteles y sobres a juego -y día a día le enviaba una carta rosada, una azúl cielo, una amarilla, una verdecita, etc, etc. Y como el cartero entregaba la correspondencia a la hora del almuerzo, yo muchas veces lo veía desde el balcón de las Campins, sentado en su portal muy cómodo ¡y leyendo mis cartas, las que reconocía por el papel rosado o azul en el que las escribía!

Magaly e Isabel estaban disfrutando muchísimo mi romance imaginario y me ‘aupaban’ para que me atreviera a más y más, lo que me hace gracia porque hay que pensar que eran dos mujeres hechas y derechas ¡y yo era apenas una chiquilla de 14 años! Pero así y todo las tres comentábamos diariamente el progreso del ‘romance’ -y planeábamos los nuevos pasos a seguir en mi conquista de Emilio. Fue así que se decidió reclutar a mami en el plan y después de encontrar –en la guía telefónica- el teléfono de la familia -¡mami, a quien toda la historia le hacía mucha gracia, lo llamó por teléfono una tarde!

Una idea fatal. Porque aunque mami le dijo que ella era la que le escribía las cartas, las que él admitió le “entretenían mucho”, Emilio no hizo ningún esfuerzo por hablar un poco más o tratar de conocerme. Mami –ante la pasividad que encontró- le preguntó si quería que le siguiera escribiendo, a lo que él dijo que “si”. Pero cuando mami se despidió, él lo hizo sin comentar nada simpático y con un “adiós” sin pena ni gloria. ¡La cara de mami cuando colgó el teléfono era ‘un poema’ y a mi se me cayó el alma a los pies!

“No me gusta la voz que tiene”- me dijo un poco alicaída al colgar- “Es como un poco de pito…Suena un poco bobo…”

“¿Y no te dijo que me quería conocer?”- pregunté muy decepcionada

“No, nada de eso…Mira Mari, mejor es que te olvides de esto …y no le escribas más”

Piensen que yo tenía 14 años y mi madre me trataba como a una adulta, sin regañarme para nada ante la absoluta locura que estaba ocurriendo. Así fue siempre conmigo y por eso nunca la engañé, ni le hice pasar grandes dolores de cabeza en la vida. Y es que cuando le había contado todo lo de Emilio, las miradas, las cartas, etc. le pareció muy simpático -y cuando lo fue a llamar hasta me dijo “Si te invita a salir, ya te veo entrar con tu nuevo vestido de raso azúl en una gran fiesta”...¡Una demencia total!...¿verdad que si?....Pero algo que yo encontraba muy natural, pues mi madre siempre fue -dentro de una crianza muy conservadora- una mujer muy moderna en su forma de darme libertad y confianza -y nunca me decía “no hagas esto”, o “no hagas aquello”, excepto montar a a caballo y cuidarme los dientes cuando patinaba porque “ya son tuyos”.

Con la “Operación Emilio” muy desinflada y necesitando una medida drástica, Isabel y Magaly se pusieron a pensar cuál sería la mejor manera de conocerlo con naturalidad y sin que sospechara que yo era “la de las cartas”. Y decidimos que como Suegrita se arreglaba las uñas en la peluquería del barrio –la cual también podíamos espiar desde el ‘balcón indiscreto’- yo debía de coincidir con ella en la peluquería y sacarle conversación. ¡Y así lo hice!

Un sábado al mediodía Isabel dio la voz de alarma “¡Acaba en entrar en la peluquería!” y yo corrí a ella, sentándome en la mesa de la manicurista que estaba al lado de Suegrita. Y tal como lo planeamos, entablé conversación con ella y le celebré unos palitos chinos que llevaba en el pelo, con el que aseguraba el moño que siempre usaba –y pronto estábamos conversando como íntimas amigas. Cuando le dije el apellido de mi familia se sonrió y me dijo que su marido leía los artículos de mi Tio Paco en el Diario de la Marina y cuando terminamos de hacernos las uñas de pronto me dijo que la acompañara a su casa, que me iba a regalar un par de los palitos que usaba en el pelo, pues tenía muchos de ellos. ¡Yo me quedé en una pieza y no podía creer lo que escuchaba! Y así fue que caminamos juntas a la casa (¡bajo las miradas asombradas de Magaly e Isabel que estaban practicamente cayéndose del balcón!) -y pronto me vi entrando por la misma puerta por donde salía Emilio todas las mañanas -¡el que además me encontré en carne y hueso sentado en el portal junto a su padre leyendo el periódico!

En ese mismo momento en mi casa, Sabina nuestra cocinera (quien también sabía lo del romance platónico y estaba más brava conmigo que mami) mientras limpiaba las persianas miró a la casa de Emilio -¡y dio un grito cuando me vio sentada en un sillón de mimbre junto a toda la familia!

“Señora Antonia…¡la niña está en casa de Emilio!...Corra…¡venga a ver esto!”

Mami siempre me decía que años después recordaba aquella visión, en que no podía creer sus ojos. Lo mismo que Magaly e Isabel. Pero yo -enfrentada a la realidad- me sentía fatal.

¡Que tristeza!....¡Qué anticlimax más terrible!...Es que Emilio tenía una voz atiplada, finita, horrorosa ¡y además era muy afeminado! ¡Todo lo contrario a la imagen viril, de quijada cuadrada y barba cerrada que proyectaba! Y cuando me ví sentada en aquel portal, Suegrita contándoles que era sobrina de Paco Ichaso, etc, etc. y empeñada en que me quedara a almorzar con ellos, me quería morir porque comprendí que el gran romance platónico había terminado. ¡Y mi vida cotidiana había perdido una gran ilusión! Una infatuación imaginaria que me había mantenido divertida -y locamente enamorada del amor- por casi un año –y en cuestión de segundos había terminado.

Lo peor fue contarle la verdad a Isabel y a Magaly, que sufrieron una gran desilusión. Porque en el caso de mami, después ella misma me confesó que cuando lo había llamado le había parecido muy extraño, con una voz muy poco masculina, pero que no me lo había querido decir para no desilusionarme. A los pocos meses, terminada ya la vigilancia colectiva -y aburridísima mientras esperaba la guagua del colegio -¡pues ahora Emilio siempre me saludaba con la mano al pasar, lo que ya no me importaba para nada y casi me molestaba!- lo ví salir una noche con un amigo que lo vino a buscar -¡y era obvio que nuestras sospechas eran ciertas porque el altísimo y muy guapo chico era obviamente ‘gay’!

Una sola pregunta quedó sin contestar: ¿Se habrá enterado alguna vez que yo era la autora de las cartas? No sé. Pero el mismo día que lo conocí la correspondencia terminó para siempre -y boté a la basura los papeles pasteles verde claros que me quedaban sin usar en el “block” de Crane’s.

Años más tarde –ya en el exilio- me contaron que Emilio había salido del “closet” y vivía felizmente –¡no lejos de mí!- en la ciudad de Nueva York.

Friday, January 2, 2009

Marcadas por el recuerdo --¿hasta cuándo?


Cuba. Siempre Cuba. Y en estos días del llamado '50 Aniversario' aún más.

Hoy estaba viendo la TV de España y de pronto me doy cuenta que están dando -en directo- el discurso (dicho con una voz y entonación de locutor cursi de los años 50) de Raúl Castro en Santiago de Cuba. Y le juro que me dieron ganas de vomitar.

Y no fue por Raúl Castro en sí, quien para los cubanos nunca ha 'significado' nada especial, ni para bien, ni para mal, considerándolo siempre un personaje siniestro pero de un segundo plano. Sino por el hecho de que la locutora lo llamaba ¨ël Presidente de Cuba¨ --y porque el discurso se me clavó como un 'dejá vu' demasiado doloroso y cansado. Un discurso ridículo, antiguo, repetitivo, absurdo...

¡Dios mío, qué pena me dan los que viven en la isla y cómo 3 generaciones de cubanos han visto sus vidas frustrarse, sin poder protestar ni decir lo que quieren! ¡Qué crueldad todo lo sucedido!

¿Y cómo es posible que el mundo haya visto 50 años de esto --50 años de esta decadencia sin ton ni son- y no se den cuenta de que es inaceptable en un mundo moderno? ¿Una dinastía de hermano a hermano, pasándose un país de mano en mano?

Cuando terminó el discurso, el que oí con verdadera molestia, exactamente como me ocurría cuando en Cuba hablaba Fidel horas y horas --y a mi y a mi madre se nos 'reventaba' el hígado de oir tantas mentiras, las que mezcladas con semi-verdades, eran todavía más cínicas y causaban aún más impotencia --me di cuenta que estoy tan enormemente cansada -tan enormemente agotada- de sufrir por Cuba. De llorar por Cuba. De pelear por Cuba. De trabajar por Cuba. De sacrificarme por Cuba. De que me den rabietas por Cuba. De insultar y que me insulten por Cuba. De darle tanto a Cuba.

¿Será posible que mi vida pueda ser diferente este año?...¿Podrán estos 50 años tan marcados por Cuba, comenzar un momento en que puedo ver a Cuba bajo otro prisma? ¿Con más calma y distancia?...¿O todo quedará igual?

Recuerdo perfectamente el 1 de Enero de 1959. Y todo lo que pasó. Lo recuerdo segundo a segundo. Sobresalto a sobresalto. Pregunta a pregunta. Miedo a miedo. Era muy jovencita, pero aquello nos maduró a todos al instante --y en vez de 13 tenìamos 23...Y en vez de 10 teníamos 20...Y todo ocurrió rapidísimo, de una noche a la otra, como una cámara en triple velocidad...Fue una marca indeleble. Como el hierro caliente con que queman la piel a los toros. Y hasta el día de hoy -tal como expresa mi nuevo cuadro de Ariel Tejera- la vida de los cubanos es un 'One Way' al recuerdo, a la nostalgia, a esa isla que cada día se nos desbarata y se nos aleja más --pero aún así sigue viva. Aunque protestemos a veces y quisiéramos aminorar su recuerdo.

Cuba, la que desde los satélites podemos verla rara en medio del mar, como un impresionante caimán casi humano. ¡Como una tierra/animal que está viva, que se retuerce y se mueve! Con esa forma salvaje y surrealista --¡diferente a otras islas del mundo!

Isla que vive quemada a fondo en cada pedacito de mi piel.

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Nota: Esta imagen de Cuba desde un satélite es impresionante:
http://www.netssa.com/cuba_satelite.html